Una jueza federal dictó la absolución de Daniel Arizmendi López, alias El Mochaorejas, por el delito de privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro. Esto luego de permanecer más de 27 años en prisión. Esta resolución no implicará su salida del penal, ya que enfrenta otras causas penales vigentes.
El Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de México, a cargo de la jueza Raquel Ivette Duarte Cedillo, determinó que los elementos probatorios aportados por la entonces Procuraduría General de la República (PGR) no eran suficientes para acreditar la responsabilidad directa de Arizmendi López en el delito de secuestro. Esta insuficiencia probatoria llevó a la jueza a absolverlo de esa causa penal y ordenar su libertad respecto a ese cargo.
Los testimonios de víctimas indirectas y otras evidencias existentes en el expediente no alcanzaron el estándar legal requerido. Esto de acuerdo con la sentencia judicial, que aplicó el principio de presunción de inocencia ante la falta de imputación directa.
Sentencias vigentes
Aunque fue absuelto del delito de secuestro, la jueza encontró a Arizmendi López responsable de violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada. Le impuso una pena de ocho años de prisión y una multa de 500 días (aproximadamente 13,225 pesos). Dado que ya lleva más de 27 años en reclusión, esta pena fue considerada compurgada para ese proceso.
No obstante, Arizmendi enfrenta otras condenas y procedimientos por homicidio agravado, posesión de armas de uso exclusivo del Ejército y otros delitos. En conjunto mantienen su situación de reclusión y hacen imposible su liberación inmediata.
El Mochaorejas
Daniel Arizmendi López se convirtió en uno de los criminales más notorios en México tras su detención en 1998 por liderar una organización dedicada al secuestro. Su apodo, “El Mochaorejas”, hace referencia a la mutilación de orejas a algunas de sus víctimas como forma de presión para exigir rescates millonarios.
Antes de convertirse en criminal, Arizmendi trabajó brevemente como policía en Morelos, experiencia que habría usado más tarde para evadir investigaciones y proteger a su banda de autoridades.
La banda de Arizmendi operó en varios estados de la República Mexicana y estuvo vinculada a decenas de secuestros, incluidos empresarios y personas con perfiles económicos altos. Las cifras varían según fuentes, pero la magnitud fue suficiente para considerar su grupo uno de los más activos en ese periodo de la historia criminal reciente del país.
Detuvieron a Arizmendi en agosto de 1998 después de una intensa búsqueda federal. En el momento de su arresto, confesó ante las autoridades varios de los delitos que se le imputaban, incluidos asesinatos y secuestros.
Durante la detención, también se encontraron propiedades, dinero y evidencia física asociada a la banda, lo que confirmó parte de las investigaciones policiales.