El panorama político de México se encuentra en un punto de inflexión tras la presentación, este 14 de enero de 2026, del primer borrador de la Reforma Electoral ante la presidenta Claudia Sheinbaum y los líderes parlamentarios de Morena.
Lo que el diputado Ricardo Monreal ha calificado como “pinceladas” de un proyecto mayor, representa una de las transformaciones más profundas al sistema democrático, centrada en la austeridad y la reconfiguración de la representación política.
Los ejes de la propuesta
La iniciativa impulsada por la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez, busca priorizar la “soberanía popular” a través de medidas drásticas de ahorro y control. Entre los puntos principales destacan:
- Reducción o eliminación de legisladores plurinominales, un tema que genera alerta entre las minorías
- Disminución significativa del financiamiento público a los partidos políticos y recortes al presupuesto de los órganos electorales.
- Ajustes en los tiempos de radio y televisión para los partidos, así como topes de gasto de campaña más bajos.
- Restricción de la publicidad electoral y nuevos esquemas de fiscalización.
La Respuesta Técnica del INE: Un “Mínimo Vital”
Frente a las intenciones del Ejecutivo, el Instituto Nacional Electoral (INE) entregó un paquete de 241 propuestas de consenso (de un total de 316 analizadas) para evitar lo que consideran un posible retroceso en la democracia mexicana. Los consejeros defienden que la reforma debe fortalecer la autonomía constitucional y garantizar la pluralidad.
Consejeros electorales como Claudia Zavala y Dania Ravel insistieron públicamente en preservar la autonomía constitucional del INE.
Una de las propuestas más innovadoras del INE es la indexación de su presupuesto al Producto Interno Bruto (PIB). Según el consejero Martín Faz, esto garantizaría un “presupuesto mínimo vital” basado en criterios técnicos y operativos, protegiendo al instituto de variaciones políticas anuales.
Asimismo, el INE propone transitar hacia una “proporcionalidad pura” para asegurar que la diversidad política de la sociedad se refleje equitativamente en las cámaras, eliminando el margen de sobrerrepresentación del 8%.
Modernización y Elecciones Judiciales
El INE también busca modernizar sus facultades, sugiriendo el uso de Inteligencia Artificial para la fiscalización de criptomonedas, plataformas digitales e influencers en campañas.
Respecto a la reforma judicial, los consejeros recomendaron separar las elecciones de jueces de los comicios políticos para evitar “complejidades operativas y logísticas”. Sugirieron que la jornada para juzgadores se realice el último domingo de octubre, con campañas en agosto y septiembre, prohibiendo expresamente que los partidos políticos promuevan estas candidaturas.
Autonomía vs. Independencia
El diálogo entre la Comisión Presidencial y el INE está marcada por fricciones ideológicas. Pablo Gómez rechazó abiertamente el concepto de “autonomía” para el instituto. Argumentó que, como órgano administrativo, el INE no puede “darse su propia ley”. Gómez sostiene que el organismo debe ser independiente del gobierno y los partidos, pero no autónomo en el sentido estricto.
Además, el titular de la Comisión descartó la indexación del presupuesto al PIB, cuestionando la relación entre las necesidades electorales y el crecimiento económico
“¿Y si decrece el PIB? ¿Qué hacemos? ¿Le quitamos dinero al instituto?”
La Supervivencia de los Aliados
A pesar del impulso de Morena, la reforma constitucional requiere de una mayoría calificada (dos tercios de los votos) que el partido guinda no posee por sí solo. Ricardo Monreal reconoció que sin el apoyo del Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde (PVEM), la reforma “no tiene posibilidades de salir”.
Paradójicamente, la eliminación de plurinominales y la reducción de financiamiento representan una amenaza directa para la supervivencia de estos aliados minoritarios. Mismos que dependen de la representación proporcional para mantener su presencia en el Congreso. La oposición (PRI y PAN) ha advertido que Morena busca “diluir” tanto a sus adversarios como a sus propios socios para consolidar un modelo hegemónico.
La Reforma Electoral 2026 se perfila como una batalla entre una visión de estado centrada en la reducción de costos y una defensa técnica de las instituciones autónomas. El Congreso de la Unión tendrá la última palabra en una discusión que promete ser plural, pero difícilmente consensuada