La madrugada del 20 de enero, 37 internos de alto perfil fueron trasladados por el gobierno mexicano a Estados Unidos en una operación coordinada entre ambos países. Partieron del penal del Altiplano (Almoloya de Juárez, Edomex). Además, despegaron del Aeropuerto Internacional de Toluca a bordo de un Hércules C-130 militar, llevando a los reos hacia varias ciudades de EE.UU.
Los detenidos enfrentan cargos graves de narcotráfico y otros delitos. Los distribuyeron en siete aeronaves rumbo a Washington, Houston, Nueva York, Pensilvania, San Antonio y San Diego.
Con este envío suman 92 los criminales de “alto impacto” transferidos a Estados Unidos desde el inicio de la administración actual.
Cooperación bilateral
Las autoridades mexicanas han enfatizado que el traslado se realizó “conforme a la Ley de Seguridad Nacional” y dentro de mecanismos formales de colaboración bilateral con Estados Unidos. Bajo ese contexto, el Gobierno de México logró el compromiso explícito de que no se solicitará la pena de muerte contra los acusados en las cortes de EE.UU.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, explicó que los 37 internos “representaban una amenaza real” para la seguridad nacional. Por ello, su reclusión en cárceles de Estados Unidos contribuiría a desarticular redes del crimen organizado.
Según el informe oficial, estos reos fueron abordados en siete aeronaves de las Fuerzas Armadas mexicanas. Así, se refuerza una estrategia conjunta para combatir estructuras criminales con alta capacidad operativa.
Sheinbaum defiende el envío de reos
La presidenta de la república, Claudia Sheinbaum, defendió la entrega como una decisión soberana orientada a la seguridad interna. En su conferencia matutina de este miércoles, subrayó que México “Se pone primero, por encima de todo”. También que cada solicitud de extradición fue analizada en el Gabinete de Seguridad bajo el criterio de sí “ayuda a disminuir la violencia en México”
“En este caso fue solicitud del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y todos los casos fueron evaluados por el Consejo Nacional de Seguridad. Entonces, pues es parte de la cooperación que hay con el gobierno de los Estados Unidos en materia de seguridad, no tiene implicaciones mayores”
Estados Unidos celebra la acción
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, celebró en redes sociales la operación como una “colaboración histórica”. Además, destacó la “voluntad compartida de desmantelar las redes de cárteles”.
Del lado estadounidense, la fiscal general Pam Bondi agradeció la cooperación mexicana y calificó la transferencia de presos como “otro logro histórico” en la lucha contra el narcotráfico. Igualmente, altos mandos del FBI y la DEA elogiaron la alianza binacional y resaltaron la importancia de coordinar esfuerzos para enfrentar a las organizaciones criminales.
Esta fue la tercera entrega masiva de capos desde febrero de 2025. En total, ya suman 92 criminales trasladados en menos de un año. Aunque el presidente Trump presionó públicamente a México para actuar con mayor contundencia contra los cárteles, especialistas señalan que la nueva estrategia de seguridad de la administración Sheinbaum obedece sobre todo a objetivos internos.