Las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania, mediadas por Estados Unidos en Ginebra, Suiza, concluyeron este 18 de febrero sin un acuerdo que ponga fin a la guerra que iniciaron hace casi cuatro años.
La tercera ronda del diálogo trilateral, también acompañada por tensiones diplomáticas y militares, dejó posiciones distantes sobre los puntos clave del conflicto.
Negociaciones tensas y sin resultados
Los delegados de Rusia, Ucrania y Estados Unidos se reunieron durante dos días en la sede de la ONU en Ginebra para intentar acercar posturas sobre un posible alto al fuego y el fin de la invasión rusa. El jefe de la delegación rusa, Vladimir Medinski, calificó las conversaciones como “difíciles pero sustanciales” y anunció que se retomarán en una próxima fecha aún por definir.
Por su parte, Rustem Umiérov, negociador principal de Ucrania, afirmó que aunque hubo “algunos avances”, estos no son suficientes para anunciar un acuerdo, y no ofreció detalles.
“Ucrania sigue siendo constructiva. El objetivo supremo no cambia: una paz justa y duradera”, declaró.

El obstáculo territorial
El punto más espinoso es la cuestión territorial. Moscú insiste en obtener el control de regiones orientales de Ucrania, incluyendo partes del Donbás.
Por su parte Kyiv rechaza ceder territorios sin garantías de seguridad sólidas que disuadan futuras agresiones. Este desacuerdo central impide avanzar en acuerdos políticos amplios.
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky señaló que temas como el estatus de los territorios ocupados y de la central nuclear de Zaporizhzhia permanecen sin resolución y que no hay concesiones sin respaldo popular.
“Podemos ver que se ha avanzado en algunos aspectos, pero por ahora las posiciones difieren porque las negociaciones no fueron fáciles”, dijo tras el cierre de las reuniones.
El proceso es mediado por representantes del gobierno de Estados Unidos, incluyendo al enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes buscan facilitar un acuerdo antes de que el conflicto cumpla cuatro años desde la invasión.
La administración estadounidense ha instado tanto a Moscú como a Kyiv a ceder en ciertos puntos, generando tensiones, especialmente por las presiones sobre Ucrania para considerar concesiones territoriales.