Celaya, Guanajuato
En el corazón del mercado Hidalgo, más que simples negocios, persiste todo tipo de tradiciones, una de ellas la capirotada, ese postre que junta la religión y tradición culinaria en uno.
Tal es el caso de Carmela Rivera, quien desde pequeña aprendió de su madre junto a sus hermanas a hacer este postre tradicional y ha continuado compartiendo de él con los celayenses y quienes frecuentan el mercado Hidalgo.
“Pues mi mamá y mis hermanas me ponían a hacer cosas así, como va la capirotada, las tortas de camarón, el caldo de camarón, el caldo de pescado. Primero era mi mamá y otro poquito ya aquí me enseñaron más: el arroz, los frijoles, todo eso…. del piloncillo se pone a hervir en agua para que se haga miel, se le pone naranja, canela y nada más es lo que lleva. Se pone a hervir en una olla con agua, que no quede muy espeso para poderlas preparar.”
CARMELA RIVERA, celayense
De acuerdo con Carmela, el secreto de la capirotada está totalmente en la miel vertida sobre el pan, así como con ese toque agridulce que le brinda la cáscara de naranja.
“Pues yo al menos diría que sí, que se siguiera manteniendo porque son cosas que son tradiciones que tenemos desde que nuestros padres nos trajeron chicos y ellos lo hacían también más antes… Bueno, yo al menos como persona yo sí lo respeto, pero habemos muchas personas que ya no lo respetamos.”
CARMELA RIVERA, celayense
Aunque también señaló la importancia de que las personas continúen respetando y manteniendo vivas todas estas tradiciones que, más que comida y religión, representan la identidad del país.