
Redacción:
Rodolfo Nuñez Rivera
CEO INMERSA Inteligencia de Mercados
En México, ser madre es una de las cosas más serias, respetables y veneradas que pueda existir. No hay nada que sea más frágil y delicado que tocar a una madre, claro en forma, porque en el fondo hay varios aspectos que no se logran entender.
Para el mexicano promedio, la madre lo representa todo. Su defensa es causal de enfrentamientos a golpes y hasta de divorcios, la madre por encima de todo y de todos. Siendo esta condición un privilegio que se recuerda cada año, con regalos en forma de electrodomésticos y promesas de buen comportamiento.
Sin embargo, el fondo es más complejo de entender que la sola cultura matriarcal en la que vivimos.
Vamos entendiendo el fenómeno desde la estadística social. En México, la edad promedio para ser madre es de 22 años según lo reporta el INEGI, edad que se ha mantenido estable durante la última década. Si bien es cierto, el porcentaje de maternidad infantil (por debajo de los 16 años) ha disminuido considerablemente, aún ocupa el 0.25% de mujeres embarazadas, es decir casi 8,800 niñas menores de 16 años, se convierten en madres, bajo reportes del INEGI y CONAPO. Mientras que las mujeres mayores de 35 años, solo entre el 15% y 17% lograrán ser madres antes de cumplir los 40 años.
Tenemos entonces en lo general, madres jóvenes que rondan los 20 años, con una tasa promedio de 2 hijos por madre, que a diferencia de los años 70, donde la tasa de maternidad era de 6.5 hijos por madre, se ha logrado un control de población. En algunos casos por decisión propia basados en responsabilidad social y en otros el freno viene principalmente de las oportunidades y crecimiento económico, donde se entiende que cada vez es más difícil mantener a un hijo.
Este México defensor a ultranza de las mamás, tiene un tercio de hogares (33%) con una jefatura femenina, es decir, en 3 de cada 10 hogares en México, las decisiones, la responsabilidad y el sacar adelante a las familias, es labor de la madre. La mamá luchona, que por diferentes causas tiene que hacer frente a sacar la economía del hogar, la educación de los hijos y en el 80% de los casos, carga o aporta más que la pareja masculina que en el 50% de las jefaturas femeninas, ya no existe como habitante del hogar.

Un 10.5% de las madres son madres solteras, que desde el inicio de su gestación viven sin el apoyo de la pareja con la que engendró al hijo o hija, por lo que se enfrentará sola a la crianza, manutención y desarrollo de la descendencia.
46% de las madres en México, se ven en la necesidad de trabajar para contribuir al gasto familiar y poder sacar adelante los gastos del hogar. Ya sea de manera formal (22%) o informal (24%), siendo el 22% de madres en el sector formal, las que dependen de un calendario escolar, periodos vacacionales y múltiples permisos laborales para poder dar un poco de tiempo a sus hijos.
No podemos olvidar en este apartado que en México existen formalmente poco más de 25,000 mujeres que se han denominado “Madres Buscadoras”, que son aquellas madres, cuyos hijos han desaparecido y no se tiene reporte de su paradero. Madres que todos los días entre llantos y rezos de esperanza recorren calles, lotes baldíos, fincas abandonadas con la firme esperanza de encontrar, aunque sea en restos fósiles, a sus hijos desaparecidos.
En México, ser madre es una moneda de dos caras, puedes ser venerada y llevada a comer una vez al año a un restaurante, o puedes tener que trabajar al tiempo de educar, y con un poco de mala suerte, a recorrer calles lamentando la desaparición de un hijo o hija, sin que nadie, ni el Gobierno, ni los que se ofenden por una mentada, ayuden en nada.