Como hace 276 años, los miles de familias guanajuatenses siguen disfrutando de la tradicional apertura de las compuertas de la presa de La Olla, una práctica que comenzó como una forma para limpiar los drenajes de la ciudad y ahora es una de las fiestas populares más esperadas por los habitantes de la capital del estado.
Esta tradición se remonta al año de 1849, cuando inauguraron la presa de la Olla y se contó con una fuente de abasto segura para los pobladores. De ese entonces, pero los cuevanenses se han encargado de mantenerla y que sea parte de su identidad.
Las familias llegan puntuales y se colocan alrededor del jardín Florencio Antillón, en la parte baja de la compuerta de la presa, que, como es una tradición, abre sus compuertas, ya sea el primer o segundo lunes del mes de julio, y así cumplir el ritual.

La misma tradición establece que sean las autoridades estatales y municipales las que den la orden para que las compuertas se abran y una vez que eso ocurre, el estruendo de miles de litros de agua al caer arranca los aplausos y vivas de los asistentes.
Mientras el agua corre y limpia los drenajes de la zona centro de la ciudad, las familias participan de la verbena popular, donde los juegos mecánicos y decenas de comerciantes son parte de una tradición, que hoy más que nunca se mantiene viva.
La fiesta convoca a los habitantes de la ciudad y también a visitantes, que buscan un lugar para consumir los alimentos que se prepararon en casa o se compraron en los puestos que se colocan y así cumplir y ser parte de un festejo que se hereda de generación en generación y que se acerca a los tres siglos de existencia.
