Hubo un tiempo en que México siempre tenía un centrodelantero capaz de competir contra cualquiera.
Carlos Hermosillo, Luis Hernández, Jared Borgetti, Omar Bravo, Javier “Chicharito” Hernández y, más recientemente, Raúl Jiménez, marcaron distintas épocas con la Selección Mexicana.
Hoy, la realidad es distinta.
Mientras las grandes potencias producen constantemente delanteros capaces de marcar diferencias, México atraviesa una sequía que comienza a preocupar no solo a la Selección Nacional, sino también al futbol mexicano.
Del miedo, al respeto… al vacío
Durante casi tres décadas, México siempre tuvo un referente ofensivo.
Jared Borgetti fue durante años el máximo goleador de la Selección hasta que Javier Hernández rompió todos los registros para convertirse en el máximo anotador histórico del Tricolor con 52 goles.
Entonces apareció Raúl Jiménez.
Todo apuntaba a que el delantero formado en el América sería el heredero natural de Chicharito. Su crecimiento en Europa, especialmente con el Wolverhampton, lo colocó entre los mejores atacantes de la Premier League.

Sin embargo, la fractura de cráneo sufrida en noviembre de 2020 cambió el rumbo de su carrera.
A pesar de ello, Raúl nunca dejó de competir. Logró volver al máximo nivel, recuperó protagonismo en Europa y sigue siendo uno de los delanteros mexicanos más importantes de la actualidad. En este Mundial volvió a demostrar su vigencia con tres anotaciones, acercándose nuevamente al récord goleador histórico de Javier Hernández y confirmando que aún tiene capítulos importantes por escribir con la Selección.
Los números preocupan
Mientras Raúl mantiene el nivel, el verdadero problema aparece detrás de él.
México prácticamente no ha encontrado un relevo generacional para la posición de centro delantero.
Cada vez hay menos atacantes mexicanos consolidándose en la Liga MX y todavía menos logrando dar el salto al futbol europeo.
¿Qué cambió?
Existen varios factores. Menos oportunidades para el delantero mexicano. La Liga MX ha incrementado la contratación de atacantes extranjeros.
Los clubes buscan resultados inmediatos y, muchas veces, prefieren invertir en un goleador consolidado que desarrollar a un juvenil nacional.
Eso reduce los minutos de formación para los “9” mexicanos.

Cambió el perfil del futbolista
Las fuerzas básicas producen extremos, mediapuntas y futbolistas polivalentes.
El clásico centrodelantero de área cada vez aparece con menor frecuencia.
La presión inmediata: El delantero vive del gol. Y en México pocos puestos reciben tanta presión como el del “9”.
¿Quién puede ser el siguiente?
Hoy existe un nombre que ilusiona por encima del resto: Armando “La Hormiga” González.
El joven atacante ha llamado la atención por su olfato goleador, movilidad y personalidad dentro del área. Aunque todavía está lejos de consolidarse como referente del Tricolor, muchos lo consideran el proyecto más prometedor para ocupar el puesto que durante tantos años perteneció a Borgetti, Chicharito y Raúl Jiménez.
La pregunta es si el futbol mexicano tendrá la paciencia necesaria para acompañar su desarrollo.
El gran reto rumbo al futuro
La discusión ya no gira alrededor de quién marcará los próximos goles de la Selección.
La verdadera pregunta es otra: ¿Qué está haciendo el futbol mexicano para volver a fabricar centros delanteros?
Porque las grandes potencias cambian entrenadores, generaciones y estilos de juego. Pero nunca dejan de producir goleadores. México sí.
Y quizá ahí se encuentre una de las principales razones por las que el Tricolor ha perdido protagonismo frente a las potencias del futbol mundial.
