Guías de turistas y comerciantes que laboran en el monumento al Pípila pidieron la intervención urgente de autoridades municipales para atender el daño que presenta el cristal que protege el interior de la estatua. Además del deterioro del que es objeto la balaustrada de cantera rosa y que representa un riesgo para ellos y los turistas que visitan el lugar.
El pasado domingo por la mañana, los guías y comerciantes que llegaron a trabajar al lugar notaron que el cristal que se ubica en la parte alta del monumento y protege el interior estaba agrietado. Algunos pedazos habían caído, por lo que delimitaron el lugar y cerraron el acceso a las personas.
Mientras que la balaustrada que delimita el área del mirador presenta deterioro en varias de las piezas de cantera que le dan forma y siendo un espacio utilizado por ellos y los turistas, han aumentado los riesgos. Así lo comentó Salvador Salas, quien labora en el sitio de atracción al turismo.

“Normalmente es una o dos veces por año, pero esto es en periodos vacacionales próximos a ello, muchas áreas tenemos nosotros que quitarlas para que se ponga atención en ello, porque hay que recordar una cosa: hay que dar un buen aspecto para la gente, pero como pudieron ustedes observar se requiere un chequeo general para estar para las fiestas patrias y octubre al cien por ciento”.
Salvador Salas, guía de turistas
Ambas situaciones ya son del conocimiento de las autoridades municipales, que hasta ahora no han intervenido. Lo que más urge es el caso del cristal, que, al estar expuesto a elementos naturales, como el sol, el frío o la lluvia, termina por recibir daños.
Los trabajadores del lugar señalaron que les complica poder hacer su trabajo en las actuales condiciones. Además, es periodo vacacional y hay presencia del turismo, que por ahora tiene que ser más cuidado con ellos mismos y para evitar mayores problemas.
