La romería al río Laja es una tradición que se remonta al 15 de agosto de 1809, día en que inauguraron el puente Tepalcates, obra del arquitecto celayense Francisco Eduardo Tresguerras.
“Uno, pues actualmente el caudal del río es muy bajo, pero durante muchos años fue un caudal importante. Tan importante que, por ejemplo, se organizaban competencias de clavados. La gente se paraba ahí en el puente, desde ahí se lanzaba. Y entonces era parte de la diversión. También tenía su lado oscuro. De repente había abuso de las bebidas alcohólicas, y con ello, a veces, pleitos. Y esto fue deteriorando un poco la imagen. Esto determinó también que esta colonia de españoles levantados en Celaya se fueran alejando un poco.”
FERNANDO AMATE, Cronista
La tradición cobró mayor fuerza durante las décadas de 1930 y 1940, convirtiéndose en un punto de encuentro donde las familias realizaban días de campo, competencias de clavados e intercambios comunitarios.

“Se trata de compartir. Es una reunión de una familia extensa, porque es la familia de todos, Jaina, nos reunimos. Ya no nada más es el pequeño grupito de los amigos, de la familia nuclear. Y no he ido últimamente, pero antes incluso se compartía. Se compartía la comida, oye, aquí hay tacos, aquí hay una cerveza, aquí hay esto, aquí hay otro. La convivencia, la convivencia. Somos un pueblo que necesita estrechar sus vínculos, retejer el tejido social”
FERNANDO AMATE, Cronista
De acuerdo con el cronista de Celaya, Fernando Amate, pese a los cambios que esta festividad ha tenido a lo largo de los años, su esencia continúa siendo el compartir en comunidad y fortalecer el sentido de pertenencia y el tejido social.
