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La mujer invidente que convirtió las calles de Celaya en escenario

Por Redacción
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Redacción: Camila Cañedo

En el Andador Góngora en el centro de la ciudad de Celaya, entre él caminar apresurado de las personas, una voz se volvió parte del paisaje urbano. La dueña de esa voz es Marisol López, cantante urbana que desde hace 10 años convirtió las calles de Celaya en su pequeño escenario. Ahí, la música se vive.

Originaria de Nayarit, la vida la trajo a este mundo sin uno de los 5 sentidos, la vista.

Pero eso no fue impedimento para hacer lo que le apasiona. Tal y como alguna vez se lo dijo su padre, palabras que recuerda con claridad y que se convirtieron en una brújula de vida: “querer es poder”. 

“Yo le decía, yo quiero hacer esto y el me decía si si, tú lo que quieras vas a poder hacer solo es cuestión de que quieras. Entonces me quede mucho con eso.”

Marisol López 

Y quizá por eso, desde que tiene memoria, canta. La música llegó antes que el miedo y se quedó como una forma de resistir.

Su voz es nata, sin embargo, ha tomado cursos de locución para estar lista para cualquier cosa.  Su trayectoria empieza en los tianguis, acompañada de una amiga, porque —como ella misma dice— solo necesitaba “un pequeño empujón” para atreverse a cantar frente a otros.

Hoy, junto a su esposo y motivada por su hija, Marisol canta en las calles como un ingreso adicional para su familia. Esto no es un pasatiempo: es trabajo y esfuerzo diario. En las calles ha encontrado de todo, aplausos, admiración, rechazo y autoridades que, en más de una ocasión, la han obligado a moverse de lugar.

Sin importar esto Marisol vuelve, resististe con la voz firme y la misma convicción. Además del andador Góngora, su voz también busca alas en lo digital. Junto a algunos amigos, participa en el canal de YouTube “mirart diversidad con alas”, con temas variados y de comedia. 

Marisol no ve las calles de Celaya, pero las ilumina con su voz. En cada nota que entona, recuerda que querer, efectivamente, sí es poder.

Y quizá por eso, desde que tiene memoria, canta. La música llegó antes que el miedo y se quedó como una forma de resistir.

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