La brecha tecnológica entre China y México ya tiene efectos directos en la industria automotriz de Guanajuato, uno de los principales polos manufactureros del país. Mientras China opera con más de 30 mil robots industriales en sus plantas, México apenas ronda los 5 mil. Esta diferencia impacta de lleno en la competitividad del sector.
En Guanajuato, la industria automotriz que concentra armadoras, proveedoras de autopartes y miles de empleos, sigue dependiendo en gran medida de mano de obra humana. Esto es especialmente cierto en procesos de ensamble, soldadura y logística interna. Aunque existen líneas automatizadas, la robotización aún es limitada frente a estándares asiáticos.

Especialistas del sector advierten que esta situación coloca al estado en una zona de riesgo laboral. A corto plazo, la baja automatización mantiene empleos. Sin embargo, a mediano plazo, puede provocar que nuevas inversiones se vayan a regiones con mayor eficiencia tecnológica. Así, Guanajuato podría quedar como un eslabón de bajo valor agregado.
El cambio ya se siente en las plantas. Las armadoras están demandando menos operarios y más técnicos, ingenieros y programadores, lo que obliga a una reconversión de la fuerza laboral. Sin capacitación acelerada, miles de trabajadores podrían quedar fuera del nuevo modelo industrial.
Guanajuato enfrenta así un dilema clave: invertir en automatización acompañada de capacitación, o perder competitividad frente a países que ya producen vehículos con procesos casi totalmente robotizados.
La transición no es opcional. En la industria automotriz global, la automatización ya no es el futuro, es el presente.