Opinión Editorial
Un país entero a oscuras, y apagones de hasta 20 horas al día. Eso está pasando ahora mismo en Cuba, que se sume en la oscuridad con el sexto apagón nacional en lo que va del año.
Cuba vive hoy una de las peores crisis energéticas de su historia. Gran parte de la isla enfrenta cortes eléctricos constantes porque su sistema eléctrico está prácticamente colapsado.
Muchas de sus plantas tienen más de 40 años y el país no tiene suficiente combustible para producir electricidad ni refacciones para reparar sus plantas. El escenario recuerda al dramático Período Especial en Cuba, cuando la economía cubana se desplomó tras la caída de la Unión Soviética.
Ahora hay un nuevo factor político.
El regreso de Donald Trump, que declara querer tener “el honor de tomar Cuba” y la define como una nación debilitada y fallida. Mientras Estados Unidos endurece nuevamente la presión económica sobre la isla podiendo la renuncia de Diaz Canel y su transición a una economía de mercado en lugar de economía socialista.

Durante su primer mandato, Trump reforzó el embargo, limitó las remesas y sancionó el petróleo que Venezuela enviaba a Cuba. Y eso golpea directamente al sistema energético del país.
El presidente Miguel Díaz-Canel enfrenta entonces una tormenta perfecta:
- Apagones masivos
- Escasez de alimentos
- Inflación
- Migración récord.
En los últimos años, cientos de miles de cubanos han salido del país rumbo principalmente a Estados Unidos. Hoy la gran pregunta no es solo energética, es política.
Si la crisis continúa, Cuba podría enfrentar el momento más delicado desde el final de la Guerra Fría y eso no solo cambiaría el futuro de la isla; también podría sacudir todo el equilibrio político del Caribe.

Todo esto mientras aparece Andrés Manuel López Obrador solicitando depósitos de ayuda humanitaria como en otras épocas, sin que quede claro cómo se emplean y con qué propósito, los fondos.
¿Cuál será el verdadero propósito? Veremos.