Un incendio de gran magnitud se desató este viernes 13 de febrero en la refinería “Ñico López”, una de las tres principales plantas procesadoras de petróleo del país.
El fuego comenzó en un almacén de la instalación, según informó el Ministerio de Energía y Minas de Cuba. Se elevó una densa columna de humo negro visible desde distintos puntos de la Bahía de La Habana, lo que generó alarma entre residentes cercanos.
“Fue controlado el incendio que ocurrió esta tarde en uno de los almacenes ubicado en la Refinería ‘Ñico López’… No hubo lesionados y se mantiene la investigación para determinar las causas”, indicó el Ministerio en redes sociales.
Un siniestro en un contexto crítico
Aunque el gobierno asegura que no se registraron heridos ni se extendió el fuego a otras áreas de procesamiento, el incidente pone en evidencia la vulnerabilidad del sistema energético cubano, que arrastra escasez crónica de combustibles y apagones prolongados.
Cuba importa la mayor parte de su petróleo —principalmente de Venezuela y México— y, según expertos en energía, enfrenta una crisis estructural que limita tanto la producción interna como la capacidad de importación.

La llegada de dos buques de la Armada de México con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria días antes del incendio evidencia la urgencia de suministros básicos en la isla.
“Cuba requiere importaciones constantes de combustible y el corte de suministros ha afectado transporte, servicios médicos, energía y la vida cotidiana”, advirtió un experto en energía en entrevistas con medios internacionales.
Más allá del fuego
Aunque el incendio específico fue contenido, la crisis energética continúa afectando a múltiples sectores:
- El transporte terrestre y aéreo ha sufrido cancelaciones y restricciones por falta de carburante.
- El sector turístico registra caída de vuelos y cierre de operaciones por no contar con suministro adecuado de combustibles.
- Países como Rusia han iniciado la evacuación de turistas y consideran enviar combustible, mientras críticas se centran en las restricciones impuestas por Estados Unidos.
Este incendio se suma a incidentes previos en instalaciones energéticas del país, aumentando la preocupación por la seguridad operativa y la capacidad del gobierno para garantizar energía estable a la población y sectores productivos.