En Washington D.C., el presidente Donald Trump encabezó este jueves la primera reunión formal de la denominada Junta de Paz. Es una iniciativa internacional promovida por su administración para gestionar la reconstrucción de Gaza y otros conflictos globales con la participación de más de 20 países, según confirmó la Casa Blanca.
La cita, celebrada en el Instituto de Paz de Estados Unidos, renombrado recientemente con el nombre de Trump, reunió a representantes y altos funcionarios de Naciones como Turquía, Arabia Saudita, Egipto, Qatar e Indonesia. Muchos aliados tradicionales de Occidente optaron por no formar parte activa del grupo o asistir sólo como observadores.
Compromisos financieros y desafíos de reconstrucción
Durante el evento, Trump anunció que Estados Unidos aportará 10 000 millones de dólares al organismo, una cifra que, según declaró, “representa una inversión modesta si se compara con el costo de la guerra”.
“Quiero que sepan que Estados Unidos va a hacer una contribución de 10 000 millones de dólares a la Junta de Paz”, afirmó Trump ante diplomáticos reunidos en la capital estadounidense.
Además de la contribución estadounidense, otros países anunciaron compromisos adicionales que, según funcionarios presentes, sumarían miles de millones de dólares para esfuerzos de reconstrucción y ayuda humanitaria en la devastada Franja de Gaza.
Sin embargo, organizaciones internacionales estiman que la reconstrucción completa superará ampliamente las cifras comprometidas hasta ahora. La suma anunciada por Trump y otros participantes equivale a una fracción del estimado de 70 000 millones de dólares que organizaciones como la ONU han señalado como necesario para rehabilitar infraestructura, servicios básicos y vivienda en la región.

Tensión con Irán y papel de la ONU
El presidente estadounidense también abordó la situación diplomática con Irán durante la reunión. En palabras dirigidas a los presentes, Trump afirmó que Washington aún tiene “trabajo pendiente” con Teherán, y subrayó su exigencia de que el país persa no desarrolle armas nucleares.
“No puede haber paz en el Medio Oriente si ellos tienen un arma nuclear”, dijo Trump, en referencia al programa nuclear iraní y a las conversaciones en curso.
Aunque Trump insistió en que prefiere una solución negociada, advirtió que “espera que en los próximos diez días” se pueda determinar si se logra un acuerdo o si serán necesarias acciones más duras.
En relación con Naciones Unidas, el mandatario aseguró que la Junta trabajará en coordinación con el organismo en ciertos casos, a pesar de sus críticas previas a la organización.
Reacciones internacionales y escepticismo
La iniciativa ha generado reacciones mixtas en la comunidad internacional. Mientras algunos aliados de Medio Oriente respaldan la llamada Junta de Paz como un paso pragmático hacia la estabilidad de Gaza, otros países y organizaciones han expresado reservas sobre su mandato y legitimidad.
El Vaticano declinó la invitación, argumentando que la gestión de crisis como la de Gaza debe liderarse desde la ONU, y calificó de “profundamente desafortunada” la decisión de algunos gobiernos de no participar.
Por su parte, potencias europeas como Francia y Alemania se han mantenido cautelosas o han rechazado integrarse plenamente en la Junta, citando preocupaciones sobre la ampliación de su papel más allá de la reconstrucción gazatí y su posible competencia con organismos multilaterales existentes.
El mundo observa ahora si esta nueva estructura logrará transformar compromisos financieros y diplomáticos en soluciones concretas en la región, o si enfrentará obstáculos derivados de tensiones geopolíticas más amplias y de una legitimidad internacional aún en disputa.