En el marco del cuarto aniversario de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el presidente Volodímir Zelensky afirmó en una entrevista con la BBC que el presidente ruso, Vladímir Putin, “ya ha empezado la Tercera Guerra Mundial”. También que la comunidad internacional debe actuar para detener su avance, que considera una amenaza global y no solo regional.
Zelensky interpretó el conflicto como un intento de Moscú por imponer un “estilo de vida diferente” al resto del mundo. Advirtió que la expansión territorial rusa podría desencadenar una guerra a gran escala si no se frena.
“La pregunta es cuánto territorio podrá conquistar y cómo detenerlo”, declaró el mandatario ucraniano.
Rechazo a conceder territorios
El presidente ucraniano rechazó las exigencias de Moscú para que Kiev ceda partes del Donbás y otras regiones como Jersón o Zaporiyia, argumentando que aceptar tales demandas sería “abandonar a cientos de miles de ciudadanos” y debilitaría la cohesión nacional ucraniana. Zelensky calificó esa propuesta como inaceptable y advirtió que incluso una pausa temporal en los combates podría permitir a Rusia reagruparse y retomar la ofensiva.

En su discurso, Zelensky también vinculó la continuación del conflicto con disputas diplomáticas más amplias:
- Rechazó depender únicamente de líderes individuales
- Necesidad de garantías de seguridad institucionales de largo plazo, especialmente de aliados como Estados Unidos, sin depender de administraciones cambiantes.
Guerra, geopolítica y presión internacional
Las declaraciones de Zelensky llegan cuando la guerra supera ya los cuatro años desde la invasión rusa de 2022. Un conflicto que ha provocado decenas de miles de muertes, millones de desplazados y tensiones geopolíticas en todo el mundo.
Diversos analistas señalan que la escalada no se limita a Ucrania, sino que ha generado divisiones internas en organizaciones como la Unión Europea y debates sobre la ampliación de sanciones y apoyo militar.
Además, algunos países han enfrentado tensiones en su postura frente a la guerra: por ejemplo, Hungría y Eslovaquia han bloqueado sanciones a Rusia, argumentando preocupaciones energéticas, mientras numerosos líderes europeos han insistido en la importancia de mantener el apoyo a Ucrania.