Jerécuaro, Guanajuato
Entre muestras de dolor, oración y solidaridad, la tarde de este lunes se realizó la misa de cuerpo presente de Eduardo Olvera García, esposo de la alcaldesa de Jerécuaro, María Isabel Acevedo, a quien asesinaron la noche del pasado viernes cuando se encontraba al exterior de un expendio de bebidas alcohólicas.
Eran minutos antes de la una de la tarde del lunes, en la parroquia de San Miguel Arcángel ubicada en el centro de la ciudad. Ahí, amigos, familiares, funcionarios municipales y habitantes de la localidad, acudieron para pedir por el eterno descanso de su alma y darle el último adiós.
A la llegada del cuerpo, el silencio se apoderó del lugar. Un trío musical interpretó un par de canciones como homenaje y despedida, generando un ambiente de profunda emoción entre los presentes.
Antes de recibir el ataúd y dar inicio a la eucaristía, los sacerdotes oficiantes expresaron sus condolencias a la alcaldesa María Isabel Acevedo y a sus familiares, pidiendo fortaleza ante la pérdida y consuelo en la fe.

Durante la homilía, el sacerdote Sergio Rodríguez Vega elevó oraciones por el alma de Eduardo Olvera García y exhortó a los habitantes de Jerécuaro a mantenerse unidos en la oración, no solo por su eterno descanso, sino también por la conversión de quienes ejercen la violencia.
“¿Queremos un Jerécuaro diferente? Empecemos ahora por Jerécuaro, empecemos a provocar la conversión de quien nos hace mal… necesitamos provocar la conversión de quienes obran mal y quienes nos hacen daño a todos… hoy ponemos en las manos de nuestro señor a Lalo, y hoy también queremos orar delante de Dios por Isabel, su esposa, por sus hijos y por sus padres y sus familiares aquí presentes; le pedimos a nuestro Señor que este dolor que sienten en su corazón sea también tomado en cuenta para la conversión de quienes hacen tanto daño a nuestras familias”
SERGIO RODRÍGUEZ VEGA / Sacerdote
Al finalizar la misa, sacaron el ataúd del templo entre aplausos y muestras de respeto. Posteriormente, trasladaron el cuerpo en procesión fúnebre hacia un panteón de la localidad, donde ya descansa.