El pasado 25 de marzo se registró un derrumbe en la mina Santa Fe, ubicada en el municipio de El Rosario, Sinaloa. Esto tras el colapso de una presa de jales y el desprendimiento de material al interior del complejo.
De acuerdo con reportes oficiales, 25 trabajadores quedaron atrapados inicialmente. La mayoría logró salir por sus propios medios en las primeras horas, mientras que cuatro mineros permanecieron atrapados a una profundidad de entre 150 y 300 metros.
“Fue un evento súbito que comprometió varias galerías de la mina”, indicaron autoridades estatales en los primeros informes.
Durante las primeras 48 horas, brigadas de rescate integradas por Protección Civil, Ejército, Marina y personal especializado de la empresa iniciaron labores para retirar escombros y localizar a los trabajadores.

Las condiciones dentro de la mina complicaron las tareas desde el inicio. La acumulación de agua, lodo y rocas inestables obligó a los equipos a avanzar lentamente.
“Se trabaja con extrema precaución para evitar nuevos colapsos”, señalaron autoridades federales.
Más de 100 horas de búsqueda continua
Con el paso de los días, el operativo se intensificó. Más de 300 rescatistas participaron en jornadas ininterrumpidas que superaron las 100 y posteriormente las 144 horas de trabajo continuo.
Las autoridades confirmaron que las labores se realizaban las 24 horas, utilizando maquinaria pesada y herramientas manuales para acceder a las zonas colapsadas.
La Coordinación Nacional de Protección Civil informó que se mantenía comunicación constante con las familias de los mineros atrapados.
“Vamos a continuar hasta encontrarlos”, afirmó la titular del organismo, Laura Velázquez Alzúa.

Rescatan al primer minero
La madrugada del 30 de marzo, exactamente a las 00:25 horas, marcó un punto clave en el operativo. Equipos de rescate lograron localizar y extraer con vida al primer minero atrapado.
El trabajador, identificado como José Alejandro Cástulo Colín de 44 años de edad y originario de Angangueo, Michoacán, fue trasladado en helicóptero a un hospital en Mazatlán para recibir atención médica.
El hallazgo renovó la esperanza de encontrar con vida a los tres mineros restantes.
Continúan las labores y la incertidumbre
Tras el primer rescate, las autoridades reiteraron que el operativo no se detendría hasta localizar a todos los trabajadores. Familiares de los mineros permanecen en la zona, a la espera de noticias. Algunos han solicitado reforzar los equipos y acelerar las maniobras ante el paso del tiempo.

En los trabajos de rescate participan más de 300 elementos de la CNPC, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), Guardia Nacional (GN), la Secretaría de Marina (Semar), el Instituto Estatal de Protección Civil de Sinaloa y diversas brigadas expertas, entre las que también participan el Grupo Minero IMSSA, el Grupo Lobos de Guanaceví y el Grupo Actus.
Especialistas advierten que las condiciones dentro de la mina siguen siendo de alto riesgo debido a la inestabilidad del terreno y la presencia de agua. A pesar de ello, el rescate del primer minero representa un avance significativo en una operación que continúa en desarrollo.