Cecilia Giménez, la pintora aficionada española que se volvió famosa en todo el mundo por su peculiar restauración del fresco Ecce Homo en Borja (Zaragoza, España), ha muerto a los 94 años en una residencia de ancianos de su pueblo. Así confirmaron fuentes locales y medios internacionales, de igual forma, confirmó el alcalde del municipio, Eduardo Arilla.
Arilla señaló que Borja “pierde a una persona muy querida en el pueblo”, a quien describió como una mujer de “bondad inmensa”, con una vida “dura” y marcada por una fortaleza personal que le permitió soportar la presión derivada del impacto mediático del Ecce Homo. “Supo aguantar la presión que supuso el fenómeno del Ecce Homo”
La restauración viral
La historia de Cecilia no tenía nada de extraordinaria… hasta 2012. Ese año, con 81 años y movida por su amor por la pintura y por la capilla del Santuario de la Misericordia, decidió “arreglar” un fresco deteriorado por el paso del tiempo. El trabajo original, una representación de Jesús coronado de espinas pintado por Elías García Martínez en la década de 1930, era modesto y poco conocido.
Cuando Cecilia empezó a restaurar el fresco, tal como ella misma contó años después, lo hizo con buena intención. La pintura se estaba deshaciendo por la humedad y quería salvarla. Pero lo que debía ser un retoque quedó a medias y, al difundirse las imágenes del “antes” y “después”, la reacción fue inmediata. La figura de Cristo quedó irreconocible y la restauración se volvió viral en internet.
De pronto, una anciana de pueblo que había tocado una pared sin experiencia técnica pasó a ser noticia global. El Ecce Homo reinterpretado recibió apodos, memes y cobertura de medios de todo el planeta.

¿Por qué se hizo tan famosa?
El Ecce Homo de Borja se convirtió en un fenómeno cultural por varias razones:
- Viralidad espontánea: Las fotos del fresco transformado corrieron por redes sociales y portadas alrededor del mundo, transformando una anécdota local en un meme global.
- Historia humana: Cecilia no era restauradora profesional ni buscaba fama, lo que hizo la historia aún más llamativa y simpática para el público internacional.
- Turismo y economía local: Lo que empezó como una bromatización mediática terminó impulsando el turismo en Borja. Miles de visitantes empezaron a llegar para ver la obra con sus propios ojos, lo que benefició económicamente al pueblo y destinó ingresos a proyectos sociales y culturales.
La vida de Cecilia cambió tras aquel verano de 2012. De vivir discretamente en Borja pasó a ser entrevistada, retratada y recordada en todo el mundo. Aunque al principio experimentó ansiedad y reacciones negativas, con el tiempo tanto ella como su ciudad supieron aprovechar el fenómeno.
La restauración del Ecce Homo incluso inspiró obras artísticas basadas en la historia y se convirtió en un ejemplo curioso sobre cómo internet transforma lo cotidiano en extraordinario.
Cecilia Giménez no buscó ser una estrella, pero con buena voluntad, espontaneidad y un poco de desatino técnico marcó una época. Su historia cruza humor, cultura popular y turismo, y es prueba de que, a veces, los errores más grandes pueden dejar huellas duraderas en la memoria colectiva.
