La crisis política en Sinaloa alcanzó su punto más crítico en lo que va del sexenio. Tras una semana marcada por acusaciones federales en Estados Unidos y una solicitud formal de extradición, la estructura de poder en la entidad ha sufrido una fractura institucional para permitir el inicio de un proceso de defensa legal.
En un movimiento que busca dar cauce a las investigaciones sin paralizar la administración pública, el Estado ha pasado en menos de 24 horas de la gestión de Rubén Rocha Moya a la designación de un mando interino, marcando un hito en la historia política reciente del noroeste mexicano.
Viernes de ruptura: La separación del cargo
Ante la presión ejercida por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la apertura de un expediente criminal en Nueva York, Rubén Rocha Moya presentó ante el Congreso del Estado una solicitud de licencia temporal para separarse de su cargo como gobernador constitucional.
Durante el anuncio de su separación, Rocha Moya fue enfático al señalar que su salida no representa una aceptación de culpabilidad, sino un acto de responsabilidad institucional.
“Es mi deseo y mi deber enfrentar estas calumnias fuera del ejercicio del poder, para no comprometer la estabilidad de Sinaloa ni la soberanía del estado que represento”, manifestó el ahora gobernador con licencia.
Es un cese temporal necesario para aliviar la tensión diplomática entre México y Washington. Así, la Fiscalía General de la República (FGR) realizará las valoraciones correspondientes sin la investidura del fuero estatal interfiera en el proceso.

Yeraldine Bonilla asume el mando
Sin tiempo para el vacío de poder, el Congreso de Sinaloa sesionó de manera extraordinaria este sábado 2 de mayo. Con ello, procesaron la licencia y designar a quien llevará las riendas de la entidad durante los próximos meses.
Con una votación mayoritaria, el Poder Legislativo local nombró a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora suplente. Bonilla, quien hasta hace unas horas se desempeñaba como presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, asume la titularidad del Ejecutivo estatal. Ahora tiene el mandato de garantizar la continuidad de los programas sociales y mantener la seguridad en una entidad bajo vigilancia extrema.
El perfil de la nueva gobernadora interina es el de una figura joven pero consolidada dentro del partido Morena en Sinaloa. Con 32 años de edad y una trayectoria que incluye una diputación local y la presidencia de comisiones clave en el Congreso, Bonilla Valverde representa el relevo generacional del movimiento de transformación en el estado. En sus primeras declaraciones tras tomar protesta ante el Pleno, la gobernadora interina aseguró que su prioridad será la estabilidad institucional.
“Asumo esta responsabilidad con el compromiso de mantener la gobernabilidad y el orden en nuestro estado, trabajando de la mano con el Gobierno Federal para asegurar que Sinaloa siga su camino de desarrollo”, afirmó Bonilla