En un movimiento estratégico para consolidar la soberanía energética y atraer mayores inversiones bajo el fenómeno del nearshoring, el gobierno de Claudia Sheinbaum anunció este jueves 7 de mayo un ambicioso paquete de inversión. El plan contempla una inyección de 140,000 millones de pesos destinados a la construcción, ampliación y mantenimiento de la infraestructura de transporte de gas natural en el país.
El objetivo es incrementar en un 8.2% la extensión de la Red Nacional de Gasoductos, conectando las zonas de alta producción con las regiones que históricamente han sufrido desabasto energético. Particularmente en el sur y sureste de México.
Durante el anuncio, se enfatizó que este paquete de inversión es una pieza clave de la política energética de la presente administración. Al ampliar la red, el gobierno busca reducir la dependencia de las importaciones por buque-tanque (que son más costosas). Así se aprovecha la infraestructura terrestre, lo que a la larga debería traducirse en tarifas eléctricas más competitivas para la industria y los hogares.
“La energía es el motor del desarrollo. Con estos gasoductos, no solo llevamos combustible, llevamos la posibilidad de que el sur de México compita en igualdad de condiciones con el norte”,
Luz Elena González Escobar, la titular de la Secretaría de Energía (Sener)

¿Hacia dónde irá el gas?
La inversión no solo busca reparar lo existente. Busca trazar nuevas rutas que alimenten los parques industriales y las centrales eléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El proyecto se divide en tres frentes principales:
- Conectividad en el Sureste: Se priorizará la finalización y expansión de ductos que alimenten a los estados de la Península de Yucatán y el corredor del Istmo de Tehuantepec. Así se vinculan estos proyectos con el desarrollo del Tren Maya y los polos industriales.
- Refuerzo en el Norte y Occidente: Para satisfacer la demanda de las empresas que se instalan en México huyendo de los costos en Asia, se ampliarán los puntos de interconexión con Estados Unidos. Se asegura un flujo constante de gas natural, el combustible de transición por excelencia.
- Mantenimiento Mayor: Una parte considerable de los 140 mil millones se utilizará para modernizar estaciones de compresión y ductos que ya han cumplido su vida útil. Así se reducen fugas y se optimiza la presión del sistema.

Impacto Económico de la ampliación
Aunque el uso de gas natural sigue siendo un tema de debate para los ambientalistas, el gobierno de Sheinbaum lo defiende como el “combustible puente”. Señalan es necesario para abandonar gradualmente el uso de combustóleo y carbón en la generación eléctrica.
Este anuncio envía una señal de certidumbre a los mercados internacionales. Garantiza que México tendrá la capacidad energética necesaria para sostener el crecimiento industrial proyectado para la segunda mitad de la década. No obstante, el reto principal será la gestión social y ambiental en el trazo de los nuevos ductos. Esto para evitar retrasos por conflictos con comunidades locales.