Dos partidos, dos empates y varias señales de cambio. Ahora el proceso de Rafa Márquez tendrá frente a Estados Unidos una prueba especial por la historia y el momento de ambos equipos.
La era de Rafael Márquez al frente de la Selección Mexicana todavía está dando sus primeros pasos, pero después de dos partidos ya dejó algo claro: el nuevo técnico está utilizando esta primera Fecha FIFA para observar, probar y, sobre todo, ampliar el panorama de jugadores disponibles.
El debut ante Colombia terminó 1-1. México comenzó perdiendo desde el minuto 9, pero reaccionó en la segunda mitad gracias a Gilberto Mora, quien además escribió su propio capítulo histórico al convertirse en el jugador más joven en marcar con la Selección Nacional. El empate mostró capacidad de respuesta, pero también dejó una tarea pendiente: convertir las oportunidades en goles.
Tres días después, Márquez prácticamente cambió el tablero. Ante Perú presentó una alineación completamente distinta, con 11 modificaciones respecto al partido anterior. El resultado volvió a ser 1-1. Esta vez México recibió el primer golpe al minuto 26 y respondió apenas iniciado el segundo tiempo con Víctor Guzmán, quien consiguió su primer gol con el Tricolor.

Así, Rafa llega a su tercer partido como entrenador con dos empates, dos goles recibidos y dos anotados. Pero quizá el dato más importante está en otro lugar: en apenas dos encuentros ya utilizó a una cantidad importante de futbolistas y dejó claro que nadie tiene el puesto asegurado. El propio Márquez ha señalado que quiere imponer competencia interna y dar espacio a los jóvenes.
Y ahora aparece Estados Unidos.
El partido de mañana será el enfrentamiento número 80 entre ambas selecciones. El historial general favorece a México con 38 victorias contra 24 de Estados Unidos y 17 empates. Sin embargo, la historia reciente ha sido mucho más equilibrada. México ganó los dos últimos enfrentamientos: 2-0 en Guadalajara en 2024 y 2-1 en la final de la Copa Oro 2025.
Además, será un escenario con memoria. El State Farm Stadium de Glendale ya fue sede de tres capítulos de esta rivalidad: Estados Unidos ganó 2-0 en 2007, mientras que México empató 2-2 en 2014 y ambos volvieron a igualar 1-1 en 2023.

Para Márquez, por eso, el partido representa algo más que un amistoso. Después de dos encuentros en los que probó nombres, sistemas y juventud, llega una rivalidad que históricamente obliga a competir al máximo.
Dos empates ya forman parte del comienzo de esta nueva era. Mañana, frente a Estados Unidos, Rafa Márquez tendrá una nueva oportunidad para comenzar a darle una identidad más reconocible a su Selección.