Este fin de semana más de 500 mil personas salieron a manifestarse en las calles de Francia en alrededor de 1.750 puntos de concentración, contra el incremento en el costo de la vida y el deterioro estructural de los servicios públicos.
Inicialmente, las movilizaciones las convocaron agrupaciones estudiantiles y secundadas por la Confederación General del Trabajo, aunque también se unieron integrantes del movimiento de los “chalecos amarillos”. Estas derivaron en graves enfrentamientos entre manifestantes y unidades de la Policía Nacional y Gendarmería.

En París, los contingentes tomaron la plaza de la República y las inmediaciones de la Bastilla; en Marsella, grupos radicales irrumpieron en el ayuntamiento local y derribaron el busto de Marianne; en Longes se registró un incendio que devoró parte de las plantas superiores y el campanario del histórico palacio municipal de finales del siglo XIX y en Lyon se reportó la destrucción de la oficina de turismo y el saqueo a establecimientos comerciales.
Por su parte, el Ministerio del Interior y la prefectura de policía de París confirmaron la detención de cerca de 2 400 personas a nivel nacional y daños de consideración en al menos 1 500 comercios, comisarías y dependencias gubernamentales.