El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este jueves con el líder chino, Xi Jinping, en Beijing.Esta es la primera visita oficial de un presidente estadounidense a China en casi una década, luego de nueve años de ausencia física en la capital del rival estratégico más importante de Washington. Trump dijo que el grupo de los principales líderes empresariales que llevó consigo está ahí para “mostrar respeto” y hacer negocios en China.
Y es que a la reunión en China lo acompañaron figuras clave del sector tecnológico como Elon Musk y Tim Cook. Trump buscó negociar una reducción mutua de aranceles por un valor de 30 mil millones de dólares, mientras que el mandatario chino se comprometió a mediar en la crisis del Estrecho de Ormuz para garantizar el flujo de petróleo.
La puesta en escena fue calculada al milímetro por Beijing: alfombra roja, banda militar, himnos, 300 niños con banderas. Los analistas internacionales coinciden en que el principal logro de este encuentro es, precisamente, el hecho de que se esté celebrando.

Los 12 empresarios: ¿Delegación o mensaje político?
El abanico de compañías representadas abarca desde fabricantes de semiconductores hasta bancos y proveedores de servicios digitales. La presencia de Michael Miebach de Mastercard y Dina Powell McCormick de Meta evidencia el interés de las firmas financieras y tecnológicas en estas negociaciones bilaterales.
Los nombres clave: Elon Musk (Tesla/SpaceX), Jensen Huang (Nvidia), Tim Cook (Apple), Kelly Ortberg.
En un giro inesperado, el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, abordó el avión presidencial como incorporación de último minuto, colocando a la inteligencia artificial y la tecnología bajo los reflectores. Ese “último minuto” no fue casualidad, es una señal directa a Beijing de que los chips están en el centro de la negociación.

Los puntos calientes en la mesa
TAIWÁN: La carta más peligrosa
Xi Jinping quiere obtener concesiones en aranceles, tecnología y Taiwán. Pekín buscará que Estados Unidos reduzca trabas comerciales y flexibilice restricciones sobre semiconductores. La discusión se vuelve especialmente sensible porque Estados Unidos evalúa un paquete de armas para Taiwán de unos 11.000 millones de dólares, una medida que Pekín considera una provocación directa.
Trump también retrasó un paquete de armamento de 14 mil millones de dólares para la isla antes de su visita a China. Legisladores de ambos partidos en Estados Unidos han advertido que la pausa podría socavar el respaldo histórico de Washington a Taipéi. Trump ya está usando a Taiwán como moneda de cambio antes incluso de sentarse a negociar. Eso dice mucho.
Semiconductores y la batalla por la IA
Los directores ejecutivos que acompañan a Trump proceden principalmente de empresas que buscan resolver problemas comerciales con China, como Nvidia, que ha tenido dificultades para obtener el permiso regulatorio para vender allí sus potentes chips de inteligencia artificial H200
China está interesada en que Estados Unidos elimine los controles que restringen el acceso a bienes de alta tecnología, incluidos los semiconductores más avanzados y los equipos para fabricar chips. Esto es el corazón de la guerra tecnológica: quien controla los chips controla la IA, y quien controla la IA controla el poder militar y económico del siglo XXI.

Tierras raras: El arma silenciosa de Beijing
Ambas partes quieren mantener la tregua comercial alcanzada el pasado octubre, en la que Trump suspendió los aranceles de tres dígitos sobre los productos chinos y Xi desistió de estrangular el suministro mundial de tierras raras.
El año pasado, China logró utilizar sus reservas de tierras raras para presionar a Trump a revertir los aranceles que había amenazado imponer. China controla más del 80% de la cadena global de tierras raras, sin ellas no hay chips, no hay baterías, no hay misiles de precisión.
IRÁN: La variable inesperada
China compra la mayor parte de las exportaciones petroleras de Irán, proporcionando a la República Islámica un salvavidas económico crucial para sostener sus esfuerzos de guerra. Se espera que los ingresos que China proporciona a Irán, así como posibles exportaciones de armas, estén entre los temas de discusión.
Se espera que Trump pida a Xi ayuda para presionar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz. Es decir: Trump necesita a China para salir del atolladero iraní, lo que pone a Xi en posición de fuerza.
Apertura comercial y el “consejo de comercio”
La propuesta norteamericana de crear un nuevo “Consejo de Comercio” busca gestionar los flujos comerciales de manera controlada, mientras que las grandes automotrices chinas presionan para acceder al mercado automotor de Estados Unidos.
¿Qué mandatario llega más fuerte?
Xi llega fortalecido. Trump llega a las negociaciones con una posición significativamente debilitada. Los tribunales han limitado su capacidad para imponer aranceles a las exportaciones chinas. La guerra con Irán ha avivado las presiones inflacionistas en el país y ha incrementado drásticamente el riesgo de que el Partido Republicano pierda el control de una o ambas cámaras legislativas.

China logró redirigir sus exportaciones hacia mercados no estadounidenses, registrando un crecimiento interanual del 21.8% para amortiguar las restricciones de Washington.
¿Qué pasará tras estas reuniones?
Escenario 1 — “Gran Acuerdo”
Se firma un acuerdo marco histórico: China compra más soja, energía y aviones Boeing; EE.UU. flexibiliza exportación de chips Nvidia H200; se congela formalmente el paquete de armas a Taiwán a cambio de que Beijing presione a Irán sobre Ormuz. Los mercados globales rebotan. Trump lo vende como su “mejor deal”. Riesgo: Taiwán queda políticamente más vulnerable.
Escenario 2 — “Tregua Extendida”
Se renueva la tregua comercial sin grandes concesiones estructurales. Acuerdos sectoriales puntuales (agricultura, aviación). Los chips y Taiwán quedan en un limbo diplomático deliberado. Es el escenario más probable porque conviene políticamente a ambos líderes de cara a sus respectivos frentes internos.
Escenario 3 — “Desacuerdo Cordial”
Las fotos son buenas pero los acuerdos no se concretan. Beijing endurece posición en Taiwán tras el retraso del paquete de armas. Washington reinicia presión arancelaria. La tregua colapsa en el segundo semestre de 2026. Alta turbulencia en mercados globales.
Escenario 4 — “Reconfiguración Histórica”
El acuerdo es tan profundo que redefine la arquitectura económica mundial: un nuevo mecanismo bilateral de gestión comercial, acceso mutuo de empresas, reducción coordinada de aranceles y posible marco de control de armas que incluya a China en una conversación tipo New START. Esto cambiaría la geopolítica global más que cualquier acuerdo desde Bretton Woods.