La confirmación de la presencia del microorganismo Naegleria fowleri en un cuerpo de agua artificial ubicado al norte de la capital yucateca encendió las alarmas de las autoridades de salud en la entidad.
El hallazgo confirmó la causa del fallecimiento de un joven instructor de 33 años que trabajaba en el lugar, marcando el primer caso registrado de meningoencefalitis amebiana en la historia de Yucatán.
El primer fallecido por Naegleria Fowleri
Entre el 4 y el 15 de agosto de 2026, decenas de usuarios y personal acudieron al lago artificial del centro comercial Plaza La Isla Mérida para realizar deportes acuáticos como wakeboard. Tras estas jornadas de exposición, Carlos, un instructor del recinto, comenzó a experimentar un acelerado deterioro de salud.
El 2 de septiembre lo ingresaron al Hospital General Regional No. 12 del IMSS en Mérida manifestando síntomas neurológicos graves y un edema cerebral severo. A pesar de permanecer en terapia intensiva bajo ventilación mecánica y recibir tratamiento antiparasitario y antibiótico, falleció el 8 de septiembre.
Posteriormente, entre el 14 y el 16 de septiembre, el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) y la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública confirmaron que el deceso lo provocó la Naegleria fowleri. Esto tras verificar la presencia de la ameba tanto en las muestras clínicas del paciente como en el agua del lago artificial.

¿Qué es la ameba “comecerebros”?
La Naegleria fowleri es un organismo unicelular de vida libre que habita de forma natural en la tierra y en ambientes de agua dulce templada o estancada, proliferando principalmente en temperaturas que oscilan entre los 35 °C y 46 °C.
El contagio de este organismo ocurre únicamente cuando el agua contaminada ingresa por las fosas nasales al nadar, bucear o sumergirse. Desde la cavidad nasal, el parásito se desplaza hacia el cerebro, destruyendo el tejido y generando una inflamación severa conocida como meningoencefalitis amebiana primaria (MAP).
Aunque es una enfermedad sumamente rara, registra una tasa de mortalidad casi total. Las autoridades enfatizan que no se transmite de persona a persona ni se contagia al beber agua.
Los primeros síntomas aparecen generalmente a los 5 días de la exposición (con un rango de 1 a 12 días) e incluyen dolor de cabeza intenso, fiebre alta, náuseas y vómitos. Con el avance de la infección, el paciente presenta rigidez de cuello, confusión, pérdida del equilibrio, convulsiones, alucinaciones y coma.
Alerta sanitaria y cerco epidemiológico
Ante este hallazgo, la Dirección de Protección Contra Riesgos Sanitarios de los Servicios de Salud de Yucatán (SSY) suspendió de inmediato las actividades e interpuso un cierre cautelar en el lago de Plaza La Isla. De igual forma, abrieron un procedimiento administrativo contra las empresas encargadas del mantenimiento para verificar si cumplían con la norma NOM-245-SSA1-2010 e imponer sanciones en caso de negligencia.

Paralelamente, la SSY estableció una vigilancia epidemiológica sobre más de 300 personas que tuvieron contacto con el agua en las fechas críticas. Hasta mediados de septiembre, 240 personas permanecían bajo seguimiento médico preventivo, sin que hasta el momento se haya detectado algún segundo caso.
Finalmente, las autoridades aclararon a la ciudadanía que el cuerpo de agua no está conectado a la red de agua potable ni a otros recintos recreativos, por lo que descartaron cualquier riesgo de infección para la población general mientras no se ingrese a dicho estanque.