El arresto de dos operadores de la academia de regularización “Más Preparación” (anteriormente conocida como “Preparación IPN”) destapó una sofisticada red de suplantación de identidad en el examen de ingreso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Lo que nació como un humilde proyecto de asesorías estudiantiles terminó convertido en un lucrativo e ilegal esquema. Hoy tiene a sus líderes tras las rejas.
Las alarmas se encendieron cuando la UNAM aplicó su primera prueba de licenciatura 100% virtual entre mayo y junio de 2026. El 16.3% de los aspirantes obtuvo más de 100 aciertos, una cifra atípica frente al promedio histórico del 3.5% en los últimos cinco años.
Tras detectar coincidencias sospechosas en las conexiones de internet de nueve aspirantes, la universidad presentó una denuncia penal. La posterior investigación reveló que Edgar “N” y David “N”, operadores de la academia, utilizaban las computadoras de sus sedes para responder los exámenes remotos en lugar de los alumnos. Por su parte, los alumnos simulaban responder frente a las cámaras.

Cronología del caso: Del pizarrón a la prisión
La historia de este caso comenzó el 26 de julio de 2011, cuando aceptaron a Edgar “N” para cursar Ingeniería en Sistemas Computacionales en la Escuela Superior de Cómputo del Instituto Politécnico Nacional.
Ese mismo año, en 2011, Miriam Flores García y Edgar “N” fundaron el proyecto de asesorías “Preparación IPN” (que posteriormente se convertiría en la academia “Más Preparación”). Inició con apenas cuatro jóvenes, ocho alumnos y copias de estudio hechas a mano.
Al aumentar la demanda de estudiantes, la academia rentó su primera sede física en la calle Wilfrido Massieu 310 en Lindavista.

El negocio comenzó a crecer
Entre 2013 y 2016, el esquema original de apoyo estudiantil se distorsionó ante el gran volumen de ganancias económicas. Además, se adquirieron los primeros lentes con cámaras ocultas para registrar ilegalmente las preguntas de las evaluaciones presenciales. Esta operación delictiva generó ingresos millonarios que transformaron el estilo de vida de Edgar “N”. Él adquirió automóviles deportivos de lujo mientras el personal docente trabajaba bajo esquemas de sobreexplotación, bajos salarios y sin prestaciones de seguridad social.
En 2015, diagnosticaron a Miriam Flores García con cáncer de ovario y se sometió a quimioterapia. Esto la dejó fuera de la gestión y del control operativo de la empresa, dando paso a una nueva etapa administrativa liderada por su expareja.
Se descubre el fraude
Durante mayo y junio de 2026, Edgar “N” y David “N”, operadores de “Más Preparación”, utilizaron equipos de cómputo de la academia para responder de manera remota los exámenes en línea de admisión a licenciatura de la UNAM en lugar de los aspirantes.
Las alarmas se encendieron en la universidad al detectarse resultados inusualmente altos. El 16.3% de los aspirantes obtuvo más de 100 aciertos, frente al promedio histórico del 3.5% en el último lustro.

La UNAM detectó coincidencias atípicas en los datos de conexión de nueve aspirantes y presentó una denuncia ante la fiscalía de la Ciudad de México. Por consecuencia, la institución rescindió su contrato con la plataforma tecnológica Territorium Life y convocó a un examen de control presencial obligatorio.
El 25 de agosto de 2026, agentes de la Policía de Investigación ejecutaron las órdenes de aprehensión contra Edgar “N” y David “N”. Al mismo tiempo, realizaron cuatro cateos simultáneos en inmuebles de la academia, donde aseguraron diversos dispositivos de almacenamiento digital.
El 26 de agosto de 2026 a las 12:30 horas, se llevó a cabo la audiencia inicial en la que un juez determinó que la detención fue legal e impuso prisión preventiva justificada por falta de arraigo en la Ciudad de México. Además, fijó la continuación de la audiencia para el viernes 28 de agosto a las 15:00 horas, para resolver la vinculación a proceso.

Finalmente, el 27 de agosto de 2026, ante la detención de los operadores, la academia cerró sus oficinas y suspendió sus canales de atención. Esto dejó a más de 150 alumnos sin clases ni reembolsos de sus cuotas, que rondaban entre los 2,700 y 3,500 pesos. Por su parte, los profesores e instructores de la institución se quedaron sin recibir el pago de su quincena, debido a que las cuentas bancarias de la empresa fueron congeladas como parte de las indagatorias de la Fiscalía.