Lo que inició como un curso de verano para desarrollar disciplina y habilidades terminó en una tragedia nacional que hoy se investiga bajo el protocolo de feminicidio.
Dafne Zapata Quintos Martínez, una adolescente de 13 años originaria de El Mante, ingresó sana y entusiasta a la Academia Militarizada Marina Doenitz el pasado 13 de julio. Cuatro días después, entregaron su cuerpo a su madre con signos de violencia y una causa de muerte que contradice la versión oficial del plantel: asfixia por sumersión.
Cuatro días de contradicciones
De acuerdo con los testimonios de su madre, Alejandra Quintos, la comunicación con Dafne era nula debido a que el reglamento de la institución prohibía el contacto telefónico directo. Los informes sobre el estado de la menor se emitían exclusivamente por el personal, específicamente por la coordinadora del área femenil, identificada como “Estrellita”.
La cronología de los hechos revela una serie de inconsistencias:
- Martes 14 de julio: Se notificó a la familia que Dafne se había desvanecido y presentaba un “leve raspón” en el labio. Alejandra Quintos recibió un video en el que su hija aparecía con hematomas visibles en el rostro y el labio superior. En dicha grabación, se observaba a la adolescente acostada y con la boca lastimada, mientras que la encargada del área femenil, Estrella Mora, minimizaba la situación asegurando que solo se trataba de un “leve raspón” derivado de un desvanecimiento durante la actividad física.

- Jueves 16 de julio: A las 11:30 p.m., el personal reportó que la menor tenía tos y vómito, pero que ya estaba “arropada y medicada”.
- Minutos después: Una llamada definitiva informó a la madre que Dafne ya no contaba con signos vitales.
Al llegar a las instalaciones, Alejandra Quintos encontró el cuerpo de su hija ya embolsado y a los servicios funerarios presentes. Esto sin que la institución notificara previamente a las autoridades de Protección Civil o la policía.

El dictamen forense
Mientras que el director de la academia, Jorge Luis Ponce Ortega, sostiene que Dafne murió de forma natural tras desvanecerse en la regadera debido a una presunta dolencia previa, el certificado de defunción cuenta una historia distinta. La necropsia oficial realizada por la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas determinó que la causa del deceso fue asfixia por sumersión, revelando un exceso de agua en los pulmones y la tráquea de la menor, además de diversas lesiones corporales.
Este hallazgo refuerza el desgarrador testimonio que una niña, compañera de campamento, le confió a Alejandra Quintos.
“A Dafne, cuando la castigaban, la sumergían su carita en agua y cuando ya no podía más, la ponían a correr sin parar”.
Un historial de abusos bajo la sombra ¿del régimen nazi?
El caso de Dafne abrió una “caja de Pandora” sobre el funcionamiento de esta institución, que opera desde hace 36 años. Exalumnos, como el identificado bajo el nombre de “Charlie King”, denuncian públicamente haber sufrido maltratos físicos y psicológicos durante su estancia. Incluso señalaron el uso de paletas y barras para golpear a los estudiantes.
Además están cuestionando el nombre de la academia, ya que hace referencia a Karl Dönitz, el almirante alemán que sucedió a Adolf Hitler durante el colapso del régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial.

La Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes (FENAMM) clausuró y aseguró el inmueble. Sin embargo, la familia denuncia que los sellos de clausura fueron violados por personas vinculadas al plantel.
Hasta el momento, no hay detenidos. El director Ponce Ortega declaró tener miedo por las amenazas recibidas en redes sociales y ha llegado a ofrecer el reembolso de los 25,000 pesos que costó el curso, argumentando que la menor “solo lo ocupó cuatro días”.
La familia de Dafne, que ha solicitado una necropsia independiente ante la desconfianza en las autoridades locales, convocó a un plantón frente a la academia y exige la intervención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum para que este caso no quede impune.
