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Fin del rescate en Santa Fe: Hallan a cuarto minero en Sinaloa

Por Redacción
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El reloj se detuvo a las 03:15 de la madrugada de este lunes en el municipio de El Rosario, Sinaloa. Tras 783 horas de una búsqueda que mezcló la angustia con una esperanza que se desvanecía con cada centímetro de lodo removido, los rescatistas localizaron el cuerpo de Leandro Isidro Beltrán Reséndiz.

Con el hallazgo del cuarto y último minero atrapado, se cierra el operativo en la mina Santa Fe, pero se abre un expediente de negligencia que apunta directamente a las precarias condiciones de seguridad en las que operaba el yacimiento.

Una agonía de más de 700 horas

Leandro, un hombre de 54 años originario de Hidalgo que viajó al sur de Sinaloa buscando el sustento, quedó atrapado el pasado 25 de marzo tras el colapso de una presa de jales. Mientras 21 de sus compañeros lograron salir a tiempo, él y otros tres quedaron sepultados por una marea de sedimento y agua que convirtió los túneles en una trampa mortal a 300 metros de profundidad. Durante más de un mes, cientos de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y Protección Civil lucharon contra inundaciones y terrenos inestables para dar con su paradero.

El operativo en Santa Fe tuvo un despliegue de fuerza estatal que, si bien logró rescatar con vida a dos mineros en las primeras semanas. Una hazaña de supervivencia casi milagrosa donde los trabajadores resistieron con el agua a la cintura.

Sin embargo, no pudo evitar el desenlace fatal para Leandro y su compañero Abraham Aguilera, cuyo cuerpo recuperaron el pasado 11 de abril. Para las familias en la superficie, el hallazgo de hoy trae el consuelo de la despedida, pero no la paz que solo da la justicia. Este derrumbe no fue un accidente fortuito, sino una tragedia anunciada.

Un colapso previsible

El fondo de esta tragedia tiene un nombre técnico: falla en la presa de jales.

Testimonios de trabajadores que lograron escapar señalan que la estructura de residuos mineros ya presentaba señales de fatiga mucho antes del colapso. “Sabía que en cualquier rato tenía que reventar”, relatan compañeros que vieron cómo el lodo llenó los túneles en cuestión de segundos.

Esta situación pone bajo la lupa a la empresa Industrial Minera Sinaloa, responsable de la operación. El desbordamiento de estos depósitos suele ser consecuencia directa de una falta de mantenimiento o de una sobreexplotación que ignora los límites físicos del terreno.

Ahora, la clausura de la mina Santa Fe parece inminente, mientras se investiga por qué se permitió que 25 hombres bajaran a un yacimiento que tenía una presa de jales “encima” de los túneles de trabajo. El rescate ya terminó, pero la exigencia de que no existan más “Santa Fes” en el mapa minero de México apenas comienza. Esto en un país donde bajar a la mina sigue siendo, para muchos, un acto de fe suicida.

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