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Cuando el futuro nos alcance

Por Rodolfo Nuñez
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En 1973, se estrenaba en cines de la Unión Americana una película protagonizada por Charlton Heston (entonces actor de moda) donde se retrataba un mundo futurista destrozado por el propio humano; justo en la película, se hablaba del año 2022. 

En la película, como en la vida real, se han dado varias coincidencias: el calentamiento global, la división de clases sociales, los privilegios para pocos, una mayoría de personas en situación de pobreza. Casi casi igual que hoy día. Pero lo más interesante entre la ficción y la realidad, es el concepto del manejo de la información como la herramienta de poder y de generación de riqueza. 

Hace miles de años, el hombre que dominaba el fuego era el líder, quien tenía el poder. Después, los grandes conquistadores dominaron por la conquista de extensiones de tierra. Entrando en el siglo XX fueron las armas y posteriormente, el petróleo. Apenas empezaba el siglo XXI, se sabía que la nueva lucha era por la información y en un abrir y cerrar de ojos, parece que la lucha ahora, en pleno 2026, regresa a la conquista del petróleo como factor clave entre las potencias mundiales. 

La tecnología y el futuro

Apenas empezaba el año 2000 y creíamos que el futuro ya nos había alcanzado. Los dispositivos personales se hicieron en totalidad inteligentes. Teléfonos, televisiones, autos, cafeteras, todo empezó a ser “inteligente” y con pocos años más esa inteligencia empezó a ser predictiva. Se desarrollaron líneas de comportamiento, análisis algorítmicos para predecir el comportamiento del humano. Hoy día a nadie le extraña que al subir a su auto su teléfono, sin ningún tipo de instrucción humana, le indique la distancia y el tiempo a recorrer de su casa al trabajo o viceversa. 

Conversamos con Siri o Alexa, según sea el caso, y le pedimos que ponga cierta música o que apague las luces de la casa. Acciones tan naturales para los jóvenes y tan increíbles para los adultos mayores, tienen origen de la inteligencia artificial y del análisis del famoso Big Data.

Las encuestas y su importancia

Pero ¿No es esto una evolución de la investigación de mercados que nace y se populariza en los años 60?

La encuesta, herramienta preferida de los investigadores durante décadas, se hizo muy popular en los países desarrollados para, literalmente, preguntarle a la gente qué opina sobre algo, y da por hecho que la gente dice la verdad. Pasó de un terreno comercial al político, siendo esta una referencia para las elecciones de los mandatarios.

En México esta moda de preguntarle a los demás, llegó tarde, fue a finales de los años 80´s que se popularizó la encuesta y a mediados de los 90´s (casi 30 años después que en Estados Unidos) se puede hablar de una aceptación por parte de las marcas, los productores, etc. Generó una industria de empresas dedicadas a la investigación de mercados que sobrevive hasta nuestros días.

Al terreno político, la encuesta llegó muy tarde en comparación de otros países. México conoció las encuestas de manera pública en la elección del año 2000 (sí, apenas hace 26 años). Claro que antes ni siquiera valía la pena hacer una encuesta… (Ya todos sabían quién iba a ganar). Así la encuesta, nació, floreció, se popularizó y empezó su declive en apenas un par de décadas.

Dejan rastro como migajas de galletas

A partir de la llegada de los teléfonos inteligentes, es el propio teléfono quien hace la predicción de los hábitos del usuario y este a su vez va alimentando y dejando rastros de todas sus actividades en las diferentes plataformas donde pasa…

Sí, esas famosas “cookies”, que no son otra cosa que pedacitos de galletas que se van dejando como seña para saber reconocer un camino. Permiten trazar una ruta de acciones, hábitos, deseos, aspiraciones, gustos y hasta una que otra perversión del usuario para poder trazar un mapa de comportamiento y definir así algo que hace años la antropología social y la mercadotecnia han tratado de hacer: El perfil de un consumidor.  

El consumidor y las redes sociales

Hoy en día, en el año 2026, el uso de las redes sociales y las diferentes plataformas digitales nos ha permitido encontrar un perfil de consumidores más personalizado, pero también, más falso, más lleno de aspiraciones y en algunos casos más perverso. 

Hoy, la lucha del poder es por contenido, por tener cautivo a un usuario que consume una breve historia y se engancha en ella y se vuelve adicto a estar recibiendo estímulos que lo motiven o convenzan de ir a un lugar, comprar un producto, desear un estilo de vida o incluso salir o no a votar en una revocación de mandato.

Plataformas como TikTok, que durante la pandemia de COVID-19 en el año 2020 surtieron efecto en usuarios confinados en sus hogares, sin nada o poco que hacer más que estar dejando rastro de sus hábitos a través de su teléfono celular o incluso convirtiéndose en creadores de contenido de manera natural, algunos con la gracia natural y otros con elaboradas coreografías, llegaron a sumar miles de likes (corazoncitos, pues). También visitas a sus páginas personales, abriendo camino a un nuevo método de influencers, personas que pueden ser famosas desde su propia recámara. 

Desde hace muchos años, como ahora, la esencia sigue siendo la misma: conocer al consumidor y venderle aplausos al ego. Ambas características psicológicas estudiadas en la mercadotecnia. Cambiarán las formas, los modelos, las métricas, las plataformas, pero desde que el comercio existe y hasta nuestros días, la regla es la misma y el tema de estudio también.

En el futuro seguirán trabajando con datos

El ser humano es complejo en su psicología, pero es básico en sus motivaciones y acciones. Tan fácil que ha bastado durante miles de años hacer un par de ejercicios matemáticos para poder generar esta información. A través de los años le llamamos de diferentes formas: estrategia, estadística, clasificación de niveles, algoritmos, métricas, KPIS, siguen siendo números y siguen siendo matemáticas. 

Al paso tan veloz del avance tecnológico, podremos tener grandes sorpresas en los próximos años. Tal vez hagamos sesiones de grupo con hologramas de nuestro cuerpo en diferentes sedes, tal vez podamos usar plataformas digitales en otros accesorios como cinturones, zapatos, o collares.

Tal vez los autos sean totalmente autónomos, tal vez vayamos a la luna o a marte, tal vez seamos como lo pronosticó Aldous Huxley en su libro “Un Mundo Feliz” o tengamos un nuevo orden mundial con una sola criptomoneda y un gobierno universal. Pero, mientras el hombre siga siendo hombre, serán las matemáticas lo que determine el modelo de entender su comportamiento y la forma de hacer mercadotecnia.


Rodolfo Nuñez

Es CEO y fundador de la empresa INMERSA MARKETING en el estado de Guanajuato, atiende clientes de todo el país y ha sido galardonada como una de las mejores agencias de investigación del Bajío. Ha escrito artículos, dado conferencias y es invitado a múltiples programas de radio y televisión para hablar de opinión pública. Es miembro de consejos de administración y cámaras empresariales en su entidad. 

 

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