En un panorama internacional fragmentado por crecientes tensiones geopolíticas, desigualdad y conflictos armados, el planeta hace un alto este 2 de octubre para conmemorar el Día Internacional de la No Violencia. Oficialmente, se declaró por la Asamblea General de la ONU en 2007 y coincide de forma unánime con el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, el histórico pionero de la resistencia pacífica.
De acuerdo con las directrices de las Naciones Unidas, la no violencia se define como una herramienta política activa que busca el cambio social mediante la protesta legítima, la no cooperación y la intervención pacífica. “Justos medios conducen a fines justos”, era la premisa de Gandhi, recordando que el poder de cualquier administración depende del consentimiento de su población.
Llamado urgente a la diplomacia
A través de un pronunciamiento, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que los pilares del desarrollo, como el derecho internacional y la diplomacia, están siendo “atropellados con impunidad” en la actualidad.
Guterres instó a las comunidades a “reparar las divisiones mediante un diálogo sincero”, utilizando el legado del líder indio como una hoja de ruta necesaria para mitigar el sufrimiento humano.

A nivel local, instituciones educativas y organizaciones civiles en distintos países reportaron el desarrollo de jornadas culturales y talleres de sensibilización. El objetivo común de las agendas locales, según recopila la prensa internacional, se enfoca en sembrar herramientas cotidianas de resolución pacífica de conflictos desde las aulas, contrarrestando los discursos de odio y promoviendo la empatía comunitaria.
La conmemoración cierra con una de las máximas del pacifismo “La violencia no se combate con más violencia”. En tiempos convulsos, la resistencia pacífica se consolida no como una utopía, sino como el método más valiente y pragmático para asegurar una convivencia global sostenible.