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México descubre una virtud mundialista: ganar cuando no juega su mejor partido

Por Redacción
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Las selecciones que aspiran a trascender en un Mundial no siempre son las que juegan mejor. Muchas veces son las que encuentran la manera de ganar incluso cuando el partido se complica.

Y eso fue precisamente lo que hizo México en su triunfo 1-0 sobre Corea del Sur.

La victoria dejó al Tricolor como líder del Grupo A con paso perfecto y con un pie en los octavos de final. Sin embargo, más allá de los tres puntos, el encuentro dejó una enseñanza que podría ser mucho más valiosa para el equipo dirigido por Javier Aguirre.

México aprendió a sufrir.

Durante varios lapsos del encuentro, Corea del Sur logró incomodar al conjunto nacional. El equipo asiático presionó alto, disputó cada balón y obligó a México a jugar un partido mucho más físico e intenso que el que había enfrentado en su debut ante Sudáfrica.

No fue una noche de lujos.

No fue una noche de dominio absoluto.

Fue una noche de resistencia.

Los equipos grandes también saben defender.

Durante años, una de las críticas recurrentes a la Selección Mexicana ha sido su dificultad para administrar ventajas en partidos importantes.

Esta vez ocurrió lo contrario.

Tras encontrar el gol, México mostró orden defensivo, concentración y una notable capacidad para controlar los momentos de presión. Los defensores ganaron duelos clave y el mediocampo entendió cuándo acelerar y cuándo enfriar el partido.

Quizá no fue el encuentro más espectacular del torneo, pero sí uno de los más maduros del equipo mexicano en mucho tiempo.

El liderazgo aparece en los momentos difíciles

Los torneos cortos suelen definirse por detalles.

Cuando el cansancio aparece y las piernas pesan, los líderes son los que terminan marcando diferencias.

Ante Corea del Sur, México encontró respuestas emocionales cuando el partido comenzó a complicarse. El equipo no perdió la calma, evitó cometer errores graves y mantuvo la disciplina táctica durante los momentos de mayor presión.

Esa capacidad suele separar a los equipos que avanzan de ronda de aquellos que se quedan en el camino.

El grupo comienza a tomar forma

Con seis puntos en dos partidos, México llega a la última jornada dependiendo de sí mismo para asegurar el primer lugar del sector.

Además, el triunfo adquiere un valor especial porque fue conseguido ante el rival que, en el papel, aparecía como el principal competidor por el liderato del grupo.

El panorama ahora es mucho más favorable.

Pero quizá la mejor noticia para el Tricolor no está en la tabla de posiciones.

La mejor noticia es que descubrió una cualidad indispensable para sobrevivir en un Mundial: la capacidad de ganar cuando las cosas no salen perfectas.

Y esa, históricamente, suele ser una señal de los equipos que están listos para competir por algo importante.

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