El Departamento de Defensa de los Estados Unidos (el Pentágono) endureció su postura comercial y de seguridad nacional al sumar a las corporaciones chinas Alibaba, Baidu y BYD a su lista negra de empresas vinculadas directamente con el ejército de Pekín.
Esta designación oficial, realizada bajo la Sección 1260H de la Ley de Autorización de Defensa Nacional, clasifica a estas firmas como “empresas militares chinas”. Las acusan de colaborar estrechamente con el Ejército Popular de Liberación (EPL) en el desarrollo de tecnologías estratégicas y de doble uso.
“Fusión civil-militar” bajo la lupa de EE. UU.
El argumento central del Pentágono para sancionar a estas compañías se basa en la estrategia de “fusión civil-militar” promovida por el gobierno de Xi Jinping. Según la inteligencia estadounidense, las tres firmas de gran relevancia global facilitan de manera sistemática el acceso del aparato militar a avances de última generación. La inclusión en este registro tiene como objetivo principal impedir que tecnologías e inversiones originadas en Estados Unidos terminen beneficiando de manera indirecta el proceso de modernización y expansión bélica del régimen de Pekín.
El impacto económico de este veto afecta a sectores clave como el comercio electrónico, los servicios en la nube, el desarrollo de inteligencia artificial y la industria automotriz global de vehículos eléctricos. Aunque la lista del Pentágono no implica de inmediato una prohibición total de operaciones comerciales dentro del mercado estadounidense, funciona como un paso restrictivo previo.

Este listado abre la puerta a que el Departamento del Tesoro imponga severas sanciones financieras en el corto plazo y ejerce una enorme presión para que los fondos de inversión norteamericanos retiren su capital de dichas corporaciones.
Negaron las acusaciones y rechazan el calificativo militar
La reacción de los gigantes corporativos no se hizo esperar, rechazando categóricamente los señalamientos de Washington. Las empresas emitieron comunicados independientes en los que defienden la naturaleza estrictamente comercial, pública y civil de sus operaciones financieras, negando de forma tajante poseer algún nexo operativo o de desarrollo de armamento con el cuerpo militar chino.
Tanto BYD como Alibaba y Baidu hicieron hincapié en que sus productos están diseñados exclusivamente para consumidores globales en mercados regulados. Las corporaciones afirmaron de manera unificada ante el mercado internacional que “no somos empresas militares”, argumentando que la decisión del gobierno de los Estados Unidos carece de fundamentos fácticos adecuados.
Asimismo, advirtieron que este tipo de medidas unilaterales distorsionan la libre competencia y atentan contra la estabilidad de las cadenas de suministro tecnológicas globales.