Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, interpusieron un bloqueo naval contra Arabia Saudita, abriendo un nuevo y peligroso frente en la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán. Esta medida, es “la mayor perturbación de los flujos de crudo” y está provocando que el tránsito marítimo por el estrecho de Bab al Mandeb caiga un 34% y el de Ormuz un 31% en un solo día.
El estrecho de Bab al Mandeb es un punto neurálgico por donde transita aproximadamente el 7% del suministro mundial de petróleo. Analistas de la firma Kpler advierten que una interrupción prolongada en ambos estrechos podría afectar hasta a una cuarta parte de todo el crudo transportado por mar a nivel global. Solo en el caso de las exportaciones saudíes, el bloqueo pone en riesgo inmediato unos 2.5 millones de barriles diarios.
La respuesta internacional no se ha hecho esperar:
Por un lado, en Estados Unidos, el presidente Donald Trump aseguró que su país “se ocupará del asunto” si el bloqueo persiste. Incluso, recordó acciones militares contundentes previas contra el grupo yemení.

Por otro lado, el gobierno pakistaní advirtió que se reserva el derecho a utilizar la fuerza militar para proteger sus embarcaciones y reafirmó su compromiso de defensa mutua con Arabia Saudita.
Finalmente, la ONU alertó que estas acciones elevan el riesgo de un conflicto regional mucho más amplio.
En los mercados financieros, la tensión ya se refleja en los precios. El crudo Brent subió un 1.3%, superando los 89 dólares por barril, mientras que el WTI avanzó un 0.9%. Aunque mediadores regionales han sugerido un alto al fuego de 10 días para reactivar negociaciones diplomáticas, la confianza operativa en las rutas marítimas sigue bajo una presión extrema.
