Los resultados de la prueba PISA 2025, aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), confirmaron lo que especialistas venían advirtiendo desde hace años: México vive una crisis de aprendizaje que ha borrado un cuarto de siglo de avances educativos.
Los números del retroceso
En ciencias, los estudiantes mexicanos obtuvieron un puntaje de 414 puntos, cifra cercana a los 410 registrados en 2006. En lectura, el resultado es todavía más grave: 408 puntos, por debajo de los 410 alcanzados hace casi dos décadas.
Por su parte, en matemáticas, el desplome es el más marcado. De 395 puntos en 2022 a 388 en 2025, un nivel que se acerca al registrado en el año 2000, cuando el país obtuvo 385 puntos.
Solo 3 de cada 10 estudiantes mexicanos de 15 años alcanzaron el nivel mínimo de competencia básica en matemáticas. Esto frente a 6.5 de cada 10 en el promedio de los países de la OCDE. La brecha en puntaje bruto es de 75 unidades (388 contra 463), una diferencia que equivale a dos o más ciclos completos de aprendizaje anual.
Un fracaso generalizado
El reporte de la OCDE detalla que 41.8% de los estudiantes mexicanos se ubicó por debajo del nivel 2 de competencia. Este es el umbral mínimo considerado aceptable en las tres materias evaluadas, más del doble del 19.7% que representa el promedio de la organización.

En lectura, solo la mitad de los alumnos mexicanos alcanza el nivel básico, frente a 69% en el promedio OCDE.
De los seis niveles de competencia que mide la prueba, ningún estudiante mexicano alcanzó los dos niveles más altos (5 y 6) en ninguna de las tres áreas evaluadas. Singapur, uno de los países con mejores resultados, aventaja a México por 175 puntos en matemáticas.
Desigualdad que se profundiza
PISA 2025 confirmó que el rezago golpea con más fuerza a los estudiantes de menores recursos. Y es que, 30% de los alumnos mexicanos se ubicó en el cuartil socioeconómico más bajo de la escala internacional. Por otra parte, la brecha entre los más favorecidos y los más desfavorecidos tiene 68 puntos en ciencias. Aun así, 12% de los estudiantes en desventaja mostró resiliencia académica al ubicarse en el cuartil superior de desempeño.
El informe también documentó las carencias estructurales detrás de los resultados: 48% de los estudiantes reportó falta de materiales educativos y 50% señaló infraestructura inadecuada en sus escuelas. El bullying afectó a 20% de los alumnos y el ciberbullying a 3%.

¿Es por la Nueva Escuela Mexicana?
La aplicación de la prueba estuvo rodeada de controversia. En 2023, la Secretaría de Educación Pública anunció que México no participaría en el ciclo PISA 2025, decisión que generó alarma entre especialistas antes de ser revertida en 2024.
Finalmente, el examen se aplicó entre abril y mayo de este año en 321 planteles públicos y privados de secundaria y media superior, con la participación de aproximadamente 8 mil estudiantes en todo el país.
Especialistas en política educativa señalan que la Nueva Escuela Mexicana y el Marco Curricular Común para media superior apenas están en proceso de implementación, por lo que su eventual impacto en el aprendizaje tomará años en reflejarse en evaluaciones internacionales como esta.
¿Qué viene para México?
La prueba PISA se aplica cada tres años a jóvenes de 15 años en los 38 países miembros de la OCDE, aunque en las ediciones de 2022 y 2025 participaron más de 90 países.
Con estos resultados, la pregunta que queda sobre la mesa no es solo qué tan grave es el rezago, sino qué tan urgente es una respuesta estructural. Falta formación docente, infraestructura y materiales educativos, antes de que México llegue a la siguiente evaluación con otro cuarto de siglo perdido.