Un desastre de proporciones históricas mantiene en estado de emergencia a la región fronteriza entre Nepal y la Región Autónoma del Tíbet, en China. El colapso masivo de un glaciar en las laderas de la montaña Langtang Lirung desencadenó una de las inundaciones por desbordamiento glaciar más mortíferas registradas en el Himalaya en las últimas décadas.
Al cierre de este 31 de agosto de 2026, el balance oficial confirma la trágica cifra de 797 personas fallecidas (781 en suelo nepalí y 16 en territorio chino) y 3,048 personas desaparecidas. Mientras, miles de socorristas y unidades militares avanzan contra el tiempo sobre capas densas de lodo y roca.
Entre la amenaza constante de nuevos desprendimientos, la formación de lagos inestables y la fragilidad de la cuenca, las labores de rescate aéreo y terrestre continúan bajo alerta máxima, mientras la comunidad internacional moviliza ayuda humanitaria para atender una de las peores crisis geológicas y climáticas del año.

El inicio de la catástrofe
La catástrofe comenzó a las 8:37 a.m. del pasado miércoles 26 de agosto, cuando el desprendimiento de una gigantesca masa glacial en la cima del Langtang Lirung generó un evento sísmico de magnitud 5.2.
Minutos después, el desmoronamiento derivó en una violenta avalancha de hielo, sedimento y agua acumulada que cayó directamente sobre las cuencas de los ríos Lhende Khola y Trishuli (Bhote Koshi). El repentino torrente provocó una crecida descomunal que arrasó todo a su paso a lo largo de un trayecto de casi 100 kilómetros río abajo, de acuerdo con las imágenes satelitales analizadas por la Agencia Espacial Europea.
El impacto sobre la infraestructura ha dejado incomunicada a la región transfronteriza. La fuerza de la corriente destruyó al menos 42 kilómetros de la principal ruta comercial y de peregrinaje que conecta a Katmandú con el Tíbet, colapsó puentes clave y borró las instalaciones del paso fronterizo internacional de Gyirong. Asimismo, el desbordamiento golpeó severamente varios proyectos hidroeléctricos de la zona, dañando sus infraestructuras y atrapando a cientos de trabajadores dentro de sus túneles de generación.

Cronología de los hechos
Miércoles 26 de agosto
A las 8:37 a.m. (hora local), se registra el colapso de un glaciar en la montaña Langtang Lirung en la frontera entre Nepal y China, generando un evento sísmico de magnitud 5.2.
Minutos después, alrededor de las 9:00 a.m., una violenta avalancha de lodo, hielo y escombros desborda los ríos Lhende Khola y Trishuli (Bhote Koshi).
La inundación arrasa con carreteras, puentes, proyectos hidroeléctricos y el paso fronterizo de Gyirong, afectando gravemente a pobladores y turistas.
Jueves 27 de agosto
Las autoridades de Nepal confirman la destrucción de al menos 42 kilómetros de la principal ruta comercial y de peregrinaje entre Katmandú y el Tíbet.

Se moviliza al ejército y helicópteros para labores de rescate, mientras los reportes oficiales listan a más de 1,300 personas desaparecidas en ambos lados de la frontera, incluyendo a cientos de extranjeros.
Países vecinos y organizaciones internacionales comienzan a enviar fondos y suministros.
Viernes 28 de agosto
Las operaciones de rescate se detienen temporalmente tras una alerta policial sobre la formación de un nuevo lago en el lado tibetano y el riesgo de que una presa colapse y libere más escombros.
Horas más tarde, el Ministerio de Recursos Hídricos de China confirma que el nivel del agua disminuyó, lo que permite a los socorristas reanudar las evacuaciones aéreas y el rescate de cientos de personas atrapadas en túneles hidroeléctricos.
Sábado 29 y Domingo 30 de agosto
El balance de víctimas mortales aumenta drásticamente conforme los equipos avanzan entre el denso lodo.

Las agencias de noticias reportan que la cifra combinada asciende a 797 muertos (781 en Nepal y 16 en China) y un total de 3,048 personas desaparecidas (2,502 en Nepal y 546 en China).
Lunes 31 de agosto / Martes 1 de septiembre
Miles de socorristas continúan las labores de búsqueda mientras el análisis de imágenes satelitales revela que el torrente de escombros recorrió casi 100 kilómetros río abajo. Las autoridades mantienen vigilancia permanente ante el riesgo constante de nuevos deslizamientos debido a la fragilidad del terreno.