En el mismo lugar donde Carlos Manzo fue ultimado a tiros hace un año, ahora se levantó su figura de bronce, con sombrero y el puño en alto. Ahí, su viuda y sucesora, Grecia Quiroz, llevó el reclamo hasta Palacio Nacional: “No una justicia a medias, no una justicia de discursos”.
Quiroz y Diana Rodríguez, madre del exalcalde, develaron la estatua de tamaño real en la Plaza Morelos, durante la Marcha por la Justicia y la Paz. Miles de personas caminaron desde el monumento a Lázaro Cárdenas, con fuerte presencia de la Guardia Nacional.
La alcaldesa pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum una investigación exhaustiva, independiente y transparente, que no se detenga si las pruebas llevan a personas con poder político o económico. “La justicia no puede tener protegidos”, sostuvo. También dijo que no le hablaba como adversaria política y no señaló a nadie en concreto.
La Fiscalía de Michoacán reporta 34 detenidos, 29 de ellos vinculados a proceso, y un avance de 90%. Atribuye el crimen a la confrontación de Manzo con el CJNG y sostiene que no hay indicios de móvil político. Señala como presunto autor intelectual a Ramón Ángel “N”, “El R1”, detenido el 30 de julio.

Aún faltan dos diligencias
Una es detener al exjefe de escoltas y obtener los teléfonos de Manzo, que están en poder de Quiroz. Ella se ha negado a entregarlos por desconfianza en la Fiscalía y propone que la FGR los analice.
El reclamo también tiene una lectura electoral. En la marcha hubo gritos de “¡Fuera Morena!” y apoyo a una posible candidatura de Quiroz a la gubernatura en 2027, decisión que dijo tomar en unos 45 días. El dirigente estatal de Morena, Jesús Mora, acusó a sectores de la derecha de impulsar su imagen con la movilización.
Frente a la estatua, Quiroz recordó la frase de su esposo sobre los tres destinos de una lucha limpia: la cárcel, la muerte o el éxito. “A Carlos le tocó la muerte”, dijo.