En un salón del aeropuerto de Ciudad Juárez, en septiembre y lejos de las cámaras. Dos mujeres con poder frente a frente, la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos.
Lo que pasó ahí debía quedarse ahí, pero no se quedó.
El jueves por la noche, en el noticiero de Carlos Loret de Mola en Latinus, Maru Campos rompió el silencio. Primero negó lo que muchos sospechaban desde la detención de su exfiscal César Jáuregui: “No pacté con la Presidenta: Maru Campos no se ha doblado”, dijo. Y luego soltó la bomba.
Loret le preguntó si la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, tenía vínculos con el crimen organizado. La respuesta fue seca:
“Sí, está vinculada con el crimen organizado”.
Y fue más lejos. Contó que eso mismo se lo gritó a la presidenta en aquella reunión.

“Le dije a la presidenta que Ariadna Montiel estaba vinculada con el narco”.
Según su versión, Sheinbaum le respondió que la vinculada con el narco era ella. La gobernadora puso lugar y fecha a la acusación: 2021, Guadalupe y Calvo, en plena Sierra Tarahumara.
Ahí, dijo, Montiel se acercó a un grupo criminal y “ella negoció la paz de los de ese cártel del crimen organizado”. Agregó que la morenista tiene credencial para votar en Chihuahua, terrenos en la Sierra y casas en la capital del estado.
Pruebas: cero. Ni en Latinus ni después.
La mañanera lo confirma
Al día siguiente, Sheinbaum no lo negó. Lo confirmó: “Le dije, si tienes pruebas, preséntalas”, relató, y aseguró que hasta ahora no ha presentado ninguna.
Salió a blindar a Montiel, su exsecretaria del Bienestar, a quien calificó como una mujer honesta, y marcó la línea: una acusación así “no es un dicho, es una denuncia con pruebas”.

Y movió una pieza más, pues pidió a la fiscal general Ernestina Godoy informar qué ocurrió en la reunión que sostuvo con la gobernadora. Según la versión presidencial, en aquel encuentro Campos culpó a su exfiscal del ingreso de los agentes estadounidenses y aseguró que ella desconocía su participación.
Montiel contraatacó
La respuesta de la líder de Morena llegó por X y sin anestesia. Rechazó categóricamente las acusaciones, retó a la gobernadora a presentar pruebas ante las autoridades y le devolvió el golpe. Dijo que quien sí cometió un delito fue Campos, al permitir la operación de agentes de la CIA en Chihuahua sin permiso del gobierno federal.
Y cerró con lo personal. De la gobernadora escribió que “actúa cobardemente, es mitómana y se conduce con una gran deslealtad”.
Lo que nadie dice
Ese mismo viernes, en Fórmula, Maru Campos subió la apuesta: ligó a Montiel con el Cártel de Sinaloa desde 2021. Después de la mañanera, insistió en que presentará la denuncia.
Ahí está la clave. Una gobernadora acusa de narco a la presidenta del partido en el poder, en televisión, sin una sola prueba. La líder de ese partido responde con insultos y recicla el caso CIA. Y la presidenta pide pruebas a una y certifica la honestidad de la otra, sin que exista investigación de por medio.
Todo esto tiene una fecha de fondo: 2027. La gubernatura de Chihuahua está en juego, y la campaña parece haber empezado en un salón de aeropuerto.
Si hay pruebas, que aparezcan en una carpeta de la FGR, no en un set de televisión. Si no las hay, alguien le mintió al país.