Por segundo domingo consecutivo, Guadalajara salió a las calles para exigir agua limpia. Organizadores estiman que más de 12 mil personas se reunieron en la segunda megamarcha, que partió del Parque Rojo rumbo al Palacio de Gobierno.
A las exigencias por el agua turbia y con olor a drenaje se sumó el reclamo de justicia por las detenciones y agresiones de la protesta del 11 de octubre. Ese día, policías estatales y bomberos usaron chorros de agua y gas lacrimógeno contra manifestantes frente a Casa Jalisco.
Entonces la Fiscalía reconoció 39 detenidos; los colectivos contaron 52. Esta vez también se escucharon consignas por la revocación de mandato y la salida del gobernador Pablo Lemus.
Los encapuchados provocadores
Antes de arrancar, un grupo encapuchado y armado con palos intentó mezclarse con los contingentes; la comisión de seguridad de la marcha y los propios asistentes los rodearon y los sacaron de las filas. Se escuchó la consigna “Queremos agua, no provocadores”.

El grupo lanzó petardos y una bomba molotov. También iban rompiendo negocios en calles aledañas, por lo que la marcha permaneció detenida cerca de dos horas antes de llegar a Palacio hacia las dos de la tarde.
Cuando las familias se retiraron, vino lo peor, pues integrantes del bloque negro incendiaron y dañaron tres puertas de acceso al Palacio de Gobierno. Lanzaron petardos y bombas molotov contra la puerta principal del Congreso.
Lemus aseguró que eran cerca de 300 y que también rompieron vidrios y derribaron cámaras de seguridad. El medio independiente Somoselmedio documentó que a las 9 de la noche quedaban unas 50 personas.
¿Dónde estaba la policía?
El gobernador confirmó la detención de cinco personas, a quienes, según su versión, encontraron en una camioneta robada con bidones de gasolina. El gobierno estatal pidió a la población ayuda para identificar a los responsables.

Una semana antes, en la marcha anterior, hubo más de 500 antimotines frente a una marcha pacífica. Ayer, según la crónica de Somoselmedio, no intervino ninguna autoridad durante diez horas, y fueron ciudadanos quienes inutilizaron dos bombas molotov abandonadas frente al Congreso.
Lemus explicó que se hicieron ajustes a la estrategia de seguridad. Los contingentes acusan que se buscó desplazar la crisis del agua y reemplazarla con la imagen de un grupo violento atacando al gobierno.
Importante destacar que el bloque negro tiene historial en Guadalajara; en noviembre de 2025 ya había causado destrozos en Casa Jalisco y Palacio de Gobierno durante las marchas de la Generación Z.
“Vamos a volver”
Los manifestantes advirtieron que seguirán marchando mientras no haya resultados y pidieron cambios en el gobierno y en el SIAPA.
El fondo del conflicto sigue sin resolverse: desde marzo, al menos 320 colonias denuncian agua turbia, mientras el Congreso discute el Acueducto Sustituto Chapala–Guadalajara bajo un contrato que dejaría la operación en manos privadas por 20 a 25 años.