Claudia Sheinbaum Pardo rindió ayer, en el Patio de Honor de Palacio Nacional, su Segundo Informe de Gobierno ante alrededor de 300 invitados. Asistieron integrantes de su gabinete legal y ampliado, gobernadores de distintas fuerzas políticas, ministros de la Suprema Corte, legisladores, empresarios, entre ellos Carlos Slim, líderes sindicales y representantes de pueblos originarios.
Durante poco más de una hora, la mandataria presentó un balance centrado en economía, seguridad, bienestar social y la relación con Estados Unidos, en un acto que también dejó, entre líneas, una de las jornadas políticas más comentadas del año.
Las cifras que presumió el gobierno
La presidenta destacó una inversión extranjera directa histórica de alrededor de 35 mil millones de dólares durante el primer semestre del año, 12% superior a la de 2024. También habló de un crecimiento del PIB de 1.4% trimestral. Señaló una tasa de desempleo de 2.7%, de las más bajas entre los países de la OCDE; y 22.7 millones de empleos formales registrados en junio.
En seguridad, su gabinete reportó una caída de 51% en el promedio diario de homicidios dolosos desde el inicio del sexenio, al pasar de 86.9 a 42.5 víctimas diarias.
Frente a Estados Unidos, la mandataria enfatizó que “la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte”, dijo, en un mensaje que sus propios aliados interpretaron como una línea roja ante la presión arancelaria y las exigencias de Washington en materia de seguridad.
Los matices detrás de las cifras
Reuters documentó el mismo día que, del récord de inversión extranjera presumido, apenas 7.8% correspondió a proyectos nuevos, el resto se trata de reinversión de utilidades de empresas ya establecidas. Esto apunta a que las compañías siguen cautelosas frente a la incertidumbre comercial con Norteamérica.
El Banco de México, por su parte, proyecta un crecimiento del PIB de apenas 1.5% para 2026, una mejora frente al 0.5% de 2025, pero todavía por debajo del promedio histórico reciente del país.
En seguridad, el debate es más álgido.
Organizaciones como México Evalúa han señalado que la comparación oficial de homicidios elige los meses más favorables para maximizar el porcentaje de reducción. Al incorporar feminicidios y desapariciones que han aumentado 35% desde 2018, el descenso real de la violencia letal se ajusta a la baja.
Por otro lado, un estudio de la Universidad Iberoamericana identificó además cambios metodológicos en el registro de delitos que complican comparar cifras de antes y después de 2026.
La oposición no dio tregua
En la sesión del Congreso en la que la Secretaría de Gobernación entregó el documento oficial, legisladores de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano cuestionaron duramente el balance.
El priista Alejandro Moreno acusó al gobierno de proteger a narcotraficantes. El panista Federico Döring presentó un “informe real” alternativo centrado en la deuda de PEMEX, la misma que calculó en más de un billón de pesos pese a haber recibido 1.7 billones en apoyos públicos, y en las más de 133 mil personas desaparecidas en el país.
Diputados priistas llegaron al recinto con decenas de megáfonos nuevos, anticipando el tono de confrontación que marcó la jornada.
Las ausencias que se volvieron la nota política
Más allá de las cifras, lo que dominó la conversación posterior al informe fueron los invitados que no aparecieron.
No invitaron a Andy López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, una ruptura de protocolo notable, ya que en el primer informe de Sheinbaum sí ocupó un lugar en primera fila. Tampoco asistieron sus hermanos ni Beatriz Gutiérrez Müller.
A ellos se sumaron las ausencias, sin aviso previo, del senador Adán Augusto López Hernández, de Gerardo Fernández Noroña y del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, cuya relación con la presidenta se ha tensado en las últimas semanas.
Por el lado de la oposición, la única gobernadora ausente fue la panista de Chihuahua, María Eugenia “Maru” Campos, distanciada del gobierno federal desde abril, tras un operativo antidrogas en el que murieron dos agentes de la CIA.
Quizás lo más comentado fue lo que no se dijo. Por primera vez en un discurso de esta relevancia, Sheinbaum no mencionó ni una sola vez a López Obrador, ruptura de un patrón que se había mantenido constante desde su toma de posesión.
La presidenta insistió, eso sí, en que “no hay divisiones, no hay rompimientos” dentro del movimiento de la Cuarta Transformación.