El grupo islamista Hamás anunció oficialmente este lunes la disolución del órgano de gobierno que ha administrado la Franja de Gaza durante casi dos décadas. Esta medida busca transferir el poder al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), un organismo compuesto por tecnócratas palestinos independientes, como parte de los acuerdos alcanzados tras el alto el fuego de 2025.
Mohammed al-Farra, quien presidía el comité de emergencia desde los ataques del 7 de octubre de 2023, presentó formalmente su dimisión para facilitar el cambio administrativo. El nuevo comité, radicado provisionalmente en El Cairo y liderado por el ingeniero Ali Shaath, cuenta con 13 comisionados especializados en áreas críticas como salud, finanzas e infraestructura, con el fin de actuar como interlocutores civiles para la reconstrucción del enclave.
“El presidente del comité de emergencia del Gobierno, Mohammed al-Farra, ha presentado oficialmente su dimisión. También ha decidido disolver el comité para facilitar la transición administrativa y gubernamental al Comité Nacional para la Administración de Gaza”
Ismail al-Thawabta, jefe de la oficina de prensa del Gobierno de Hamás
Según portavoces de la organización, el objetivo de esta renuncia es privar a Israel de “cualquier pretexto” para continuar con su ofensiva, alineándose con el plan de paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. No obstante, Hamás detalló que los funcionarios del Ministerio del Interior continuarán en sus puestos para garantizar la seguridad y evitar un vacío administrativo durante la transición.

La reacción internacional
La respuesta internacional ha sido de profunda cautela. La Junta de Paz de Estados Unidos advirtió que evaluará la transición basándose en “hechos y no en promesas”, subrayando que una transferencia de poder genuina exige que el comité tecnócrata tome el control total de las armas en Gaza.
Por su parte, el gobierno de Israel ha restado importancia al movimiento, calificándolo de “propaganda” para evitar acusaciones de violar los acuerdos de paz. Actualmente, la transición se encuentra estancada debido a la negativa israelí de permitir el ingreso de los miembros del NCAG al territorio y a la falta de avances en el desarme de las milicias.
Mientras se define el control gubernamental, la violencia no cesa en el terreno. A pesar de la tregua pactada en octubre de 2025, los enfrentamientos persisten y se estima que al menos 1,072 palestinos han muerto desde que entró en vigor el cese al fuego.