En un contraste que encendió el debate público en pleno Mundial 2026, el Palacio Nacional se convirtió este lunes en el escenario de dos realidades opuestas.
Por un lado, la crisis humanitaria de las desapariciones en México y, por otro, la presidenta Claudia Sheinbaum recibía con honores al pato Merlín, mascota no oficial del torneo.
Luego de que se hiciera viral la invitación del pato a la mañanera; los colectivos de madres buscadoras recordaron que están bajo investigaciones gubernamentales por sus protestas.

La mañanera y el pato
Hoy el foco público estuvo en Merlín. Un pato que se volvió viral por caminar las calles con la camiseta de la Selección Mexicana, entró al Salón Tesorería portando una bufanda del órgano rector del fútbol y calcetines protectores.
Su dueña, Karla Gómez, una comerciante ambulante, presentó a su familia como “la parte bonita de México” y “trabajadora”. La mandataria justificó la invitación como un “acto de humanismo”. Prometió apoyo económico para mejorar la calidad de vida de la familia y anunciando el registro formal de la mascota ante el IMPI.
“Ya todos saben que Merlín se volvió prácticamente la mascota del Mundial, y como somos nosotros, es un asunto de humanismo, de que se conozca a la familia, quiénes son, su problemática, y obviamente el vínculo que establecemos es humanista.
Los vamos a ayudar. Merlín ya es muy famoso, pero la familia es quien lo está cuidando y haciendo de México un país grande”
Las madres buscadoras
Sin embargo, el tono “humanista” no se extiende hacia las familias de las víctimas de desaparición. El mismo día de la inauguración del Mundial, la Secretaría de Gobernación (SEGOB) anunció una investigación para determinar quién financió los autobuses que trasladaron a colectivos de Jalisco a las protestas en la capital.
“Contamos con información que indica no sólo la presencia de los colectivos de la Ciudad de México y de Jalisco, sino que algunas personas provenientes del estado de Jalisco recibieron apoyo para trasladarse a esta movilización. Estamos recabando toda la información para conocer el origen de esos apoyos y determinar si existió alguna intención ajena a la legítima exigencia de búsqueda y justicia que encabezan las familias.”
Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobierno
La consigna de las madres, “La pelota vuelve a casa, nuestros hijos ¿cuándo?”, se recibió con sospechas oficiales sobre “intenciones ajenas” a su causa.

Esta respuesta institucional es muy dura, pues mientras se rastrean los recursos de las víctimas, el país suma más de 132,534 personas desaparecidas. De estos, más de 43,000 registros no presentan actividad de investigación alguna.
“Véame como un pato”
Gustavo Hernández, un padre que busca a su hijo Abraham Zeidy desde 2024, lanzó un reclamo desesperado en redes sociales:
“Cuac cuac… Presidenta Claudia Sheinbaum, si quiere, no me vea como un padre que busca a su hijo, véame como un pato, pero por favor dígame: ¿cuándo me recibe en la mañanera? Cuac cuac…”, escribió en su cuenta de X.
Los colectivos han exigido una disculpa pública. Señalan que la presidenta parece priorizar la imagen internacional y el marketing del Mundial sobre el diálogo con quienes buscan a sus familiares.
El caso del pato Merlín, aunque símbolo de identidad y alegría para muchos, ha terminado por desnudar la “jerarquía de lo urgente” en la agenda nacional. Pareciera que un fenómeno viral logra una audiencia inmediata que a las madres buscadoras se les ha negado sistemáticamente.
